Por Hernán Brienza.

Cuando me dijeron que estuviera en la presentación del libro de Manuel Schifani, lo primero que me pregunté fue por qué un politólogo tiene que hablar de poesía, y en realidad, yo ya había leído el libro, por lo cual la duda era aún más profunda. Pensé “qué plomo debe ser un libro de poesía sobre Astiz”. Pero Manuel evade los lugares comunes, y hace un texto poético, que no solamente va quebrando la lógica histórica, la lógica cronológica, la lógica del significado político, sino que también va violando la lógica del lenguaje.

Cuando me dijeron que estuviera en la presentación, lo primero que me pregunté fue por qué, por qué un politólogo tiene que hablar de poesía, y en realidad, yo ya había leído el libro, por lo cual la duda era aún más profunda. Porque cuando me dijeron que me iban a entregar un libro, que se llamaba “ASTIZ”, pensé: “qué plomo debe ser un libro de poesía sobre Astiz”. No porque la poesía no pueda abordar cualquier tema, sino porque me imaginé que un libro sobre Astiz iba a estar lleno de lugares comunes, de complacencias, de complicidades con el lector. Yo no me voy a hacer el inocente, tengo una tradición intermedia de lectura de poesía; he escrito poesía durante mucho tiempo.

Por suerte la poesía me abandonó, me dediqué a otra cosa. Digo esto porque mi lectura del libro de Manuel no es una lectura inocente, tiene además lecturas previas, que tienen que ver con lo social, con lo político, con la ruptura de lenguaje, de las formas y de la estética. Y cuando me llegó esa espantosa prueba de galera, con el anillo de plástico anudado, no era nada parecida al libro como objeto, que es mucho más lindo. Cuando tomé la galera lo primero que descubrí con satisfacción fue que no hay lugares comunes, no hay complacencias con Astiz, no hay golpes bajos ni obviedades en la poética de Manuel respecto a un personaje que se presta para hacer Luis Andrini. Manuel evade esos lugares comunes y hace un texto poético, que no solamente va quebrando la lógica histórica, la lógica cronológica, la lógica del significado político, sino que también va violando la lógica del lenguaje. Como si fuera en un cuadro visual, Manuel atraviesa distintas tipografías, que nos obligan a leer de distintas maneras su libro.

Es un libro que está atravesado por tres astices. Es un Astiz astizado, si se quiere, es un Astiz que está pensando en tríptico, que tiene una fecha que siempre resuena, que es la del 8 de noviembre, que resuena como su cumpleaños, que resuena como un cacerolazo cercano. Una fecha que nos permite astizar la historia argentina, ir y volver, sumergirnos en el peronismo y salir, sumergirnos en la actualidad y salir, entrar en ese Astiz, que promete ser el mejor y el más capacitado para matar un peronista; es un Astiz traicionado y víctima. Y es interesante esa lógica del malo que puede ser traicionado. Digo esto porque las complejidades de significado que tiene el libro de Manuel nos hacen pensar sobre distintas posibilidades de lectura sobre Astiz. No está pensado desde un lugar que sea fácilmente abordable, tiene un trabajo de escritura y de reescritura. Tengo la sospecha de que este libro tiene mucha reescritura, pero no sé si es cierto.

Es un Astiz traicionado y víctima. Y es interesante esa lógica del malo que puede ser traicionado.

Tengo mucho respeto por dos tradiciones, o quizás, dos géneros. Una es la poesía y el otro la teología. Creo que son las posibilidades de creación máxima que tiene el ser humano. La poesía porque rompe el lenguaje, rompe las palabras, crea universos propios. En este libro la poética termina creando la historia, termina creando el personaje político. Obviamente este no es el Astiz que todos conocemos, este es un Astiz creado, atravesado por la poesía. El trabajo poético tampoco está hecho sobre el Astiz real. Está hecho no sobre la memoria colectiva que tenemos de él sino por lo simbólico, lo simbólico como herramienta, como barro de la poesía. La poética mejora la historia, la poética mejora la política, y creo que la poética hace a un Astiz más complejo; lo pone en un nivel de discurso en el cual nunca había sido abordado. Lo que me interesa, lo que me parece que es un desafío es justamente meterse con uno de estos personajes. Hay como un sonido del libro de Eva de Lamborghini, una herencia que se trasmite en la reescritura de Astiz. Y este libro de alguna manera lleva la herencia herética de las escrituras de la historia.

Me parece muy fructífero ese cruce. La historia debe tener poesía para que podamos entender la historia. Esto hace el gran debate historiográfico entre López y Mitre. López dice que la historia tiene que estar viva, para hacer sentir a quien lee historia. Eso es de alguna manera clavarle en el pecho de la ciencia un puñal poético, y al mismo tiempo, clavarle a la poesía un puñal histórico. La poesía va por espacios en los cuales sólo utiliza la política como excusa estética. La articulación de distintos discursos, de distintos lenguajes y de distintas intenciones está incluida en este libro

 

Para adquirir el libro, visitar la página de Ediciones Lamás Médula

Hernán Brienza

Hernán Brienza

Escritor

Hernán Brienza (1971) es periodista, escritor, politólogo, ensayista e historiador argentino. En el año 2013 entrevistó personalmente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Publicó 8 libros y además varias biografías dentro de la colección “Fundadores de la Izquierda Argentina”.

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