Por Cristian Carrasco.

MGMT es una banda norteamericana de synthpop psicodélico formada por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser. Su estilo, terriblemente ecléctico, combina hits pegadizos altamente bailables con temas densos, melodías suaves con largos pasajes de sonidos superpuestos que ascienden en un crescendo orgiástico. Hasta el momento, tienen tres discos de estudio: Oracular SpectacularCongratulations y MGMT.

Recuerdo haber visto el video de “Kids” en la sobremesa de un asado. Cambié de canal casi en seguida. Para quienes no lo conozcan, el video de “Kids” muestra a un nenito dentro de su cuna, siendo aterrorizado por monstruos de plástico. Ahora que conozco más a la banda, sus letras, a lo que apuntan con sus canciones, es más fácil comprender el video, pero sigue molestándome.

Torturar psicológicamente a un nene no es algo con lo que pueda estar de acuerdo, pero el mundo está lleno de cosas que nos torturan psicológicamente a todos, a cada minuto, sin que nos quejemos demasiado. Y de eso, entre otras cosas, se trata el tema y video. También de la normalización: de cómo lo horrible se vuelve normal y deja de causarnos un justo horror.

El mundo está lleno de cosas que nos torturan psicológicamente a todos, a cada minuto, sin que nos quejemos demasiado.

Mi segunda aproximación a MGMT fue hace unos meses. Estuve tres días encerrado en mi casa frente a la computadora. Dejé que la lista de youtube siguiera reproduciéndose y en algún momento aparecieron “Time to pretend” y “Electric feel” y ya no hubo vuelta atrás. De ahí a bajar sus tres discos de estudio hubo un paso, y desde ese momento son la banda de sonido de mi vida, hasta que encuentre algo mejor.

Los dos primeros temas que escuché, “Time to pretend” y “Electric feel”, son considerados los más comerciales de la banda, aunque esas reservas me importan bastante poco. Son buenos temas y los videos tienen toda la onda. Si veo gente tirar pilas de dólares a una hoguera, bajar la luna y cortarla como en una cesárea para sacar de ahí un arcoiris líquido con el que pintarse la cara previo a una especie de rave arcaica al mejor estilo Terence McKenna, a mí me cabe.

Además, respecto a lo que es o no comercial, siempre he pensado que tener personalidad es seguir los propios gustos y las propias ganas vayan con la corriente o no. Si lo que te gusta es lo mismo que le gusta al resto de la humanidad, joya. Si lo que te gusta no le gusta a ningún otro ser humano sobre la tierra, joya. Ir todo el tiempo contra la corriente también es dejarte manejar, pero por oposición, y también está contemplado por el sistema, como sabe cualquiera que haya visto Matrix o Snowpiercer.

La vida de los que renuncian a un laburo de ocho horas y una familia puede estar tan guionada como la vida de quienes lo aceptan.

Algo de esa idea, de hecho, hay en la letra de “Time to pretend”: la vida de los que renuncian a un laburo de ocho horas y una familia puede estar tan guionada como la vida de quienes lo aceptan; con pasos a seguir, con estaciones insoslayables: cambiar una modelo por otra, olvidar tus raíces, morir ahogado con tu propio vómito. Esa “otra vida” que nos venden a través de las películas y las biografías de actores o músicos famosos es otro guión cultural, igual de inamovible y vaciado de sentido que la vida del oficinista promedio. Todo se resume en la frase “everything must run its course”: las cosas están preparadas de tal modo que, elijas lo que elijas, termines acatando un guión y hagas lo que debés para que todo siga su curso.

Otro tema que destaco es “Siberian Breaks”, del álbum Congratulations. Es un tema de 12 minutos dividido en varias secciones con su propia personalidad rítmica, atmosférica. Me recuerda a los temas supercortos que se suceden al final del Abbey Road de los Beatles (Mean Mr. MustardPolythene Pam, She came in though the bathroom window, Golden slumbers, Carry that weight). Y que una banda te haga acordar a los Beatles nunca puede ser una mala señal.

Tanto en las letras como en las melodías, las tres obras de la banda son bastante equilibradas, une los temas un clima que transcurre de principio a fin y mantiene la coherencia, por lo que es difícil encontrar uno que sobresalga: son necesarios para el producto final, partes de un totalidad que los reclama. Aún así, puedo hacer una lista de los que más me gustan.

De “Oracular spectacular”:
Time to pretend”
“Electric feel”
“Kids”.

De “Congratulations”
“It’s working”
“Song for Dan Treacy”
“Flash delirium”
“Brian Eno”,
y el último tema, que da título al disco, “Congratulations”

De MGMT:
Introspection” (aunque es un cover)
“Your life is a lie”

“Plenty girls in the sea”.

MGMT no es complaciente con su público. No los tranquiliza, no les dice lo que quieren oír.

Pero lo que más me gusta de MGMT es que no sea complaciente con su público. No los tranquiliza, no les dice lo que quieren oír. Genera dudas, describe la vida desde cosmovisiones poco comunes. De otra forma no se pasarían tres minutos repitiéndole machaconamente a quien los oiga “Tu vida es una mentira”. Claro que a cierta clase de público sí puede gustarle. De hecho, “Your life is a lie” es el tono de alarma de mi despertador. Lo que sólo confirma que hay gente para todo.

Cristian Fernando Carrasco

Cristian Fernando Carrasco

Colaborador

Escritor y estudiante de Letras. Nació en 1978 en Villa Regina, Río Negro. Vive en Neuquén Capital. Fue miembro del grupo poético Celebriedades y participó en el proyecto Almacén Literario (www.almacenliterario.com).

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