Por Pablo Campos.

Una tarde de julio en el Club Agronomia Central charlamos con Ariel Prat de política y murga, de la negritud del tango y los cruces culturales que forman al artista que conocemos.

Lamás Médula: Pensando a Ariel Prat dentro de tres pasiones: el fútbol, la música y la política, ¿cuándo comenzaste a sentir que la música iba a ser el camino sobre el cual ibas a apoyar tus otras pasiones?

Ariel Prat: Mirá, mi primer libro de poesía se llamó Curiosidad y azar, que es el nombre de un tema. Yo creo que tiene que ver mucho la curiosidad y el azar además del mandato familiar. Mi viejo era un tipo muy involucrado en las cuestiones sociales, como mi vieja, y yo un poco heredé esa parte agitadora que luego llevé a la música. Y el fútbol vino aparte. Estamos hablando en un club que tiene que ver con mi pasado en el fútbol, porque estamos a una cuadra y media de las Malvinas Argentino Junior y yo jugué en los Cebollitas. El fútbol, como la murga, son condimentos indispensables a la hora de construir a Ariel Prat. Esos elementos forman un todo que se transforman en ese personaje que compone, que canta, que es Ariel Prat. Hay un tema de Caetano Veloso muy lindo que dice “mi poesía viene de la poesía de la música de un músico que no le gusta la poesía, mi música viene de la música de la poesía de un poeta que no le gusta la música”. En mis cosas se traduce eso… el fútbol tiene mucha poesía. De hecho, ya está en imprenta un libro que son mis anécdotas en el fútbol, cuento mi vida con el fútbol, lo publica Ediciones Al Arco y se titula Batata Negra. Y releyendo ese libro y algunas crónicas que escribí para medios (Página 12 por ejemplo, en el Suplemento No, que cubrí dos mundiales desde los bares), miré eso y digo: está la vida puesta ahí. Entonces uno cuando hace una canción sale todo de lo mismo. En realidad, uno no se tiene que traicionar, es muy sencillo, y no traicionarse no significa que tenga que ser algo consciente; hay tipos que a veces se traicionan y no se dan cuenta.

LM: ¿Cómo te parás ante la vida en tu lucha por la música, por la murga?

AP: Algo en la murga que para mí es fundamental es lo contestatario social. Me refiero a que la murga siempre fue una respuesta ante el sistema, ante la clase media, porque así como el hecho maldito del país burgués es el peronismo, la murga es el hecho maldito de la cultura popular. Eso ha hecho que convivan en Ariel Prat la parte crítica, la parte contestataria, la rabia que tiene la murga cuando baila, y uno es parte de esa rabia, soy parte y la llevo adentro. La murga nuestra no alegra, entretiene. Y a mí me pasa lo mismo. Soy un tipo que cuando canto (ya no como murgero sino como artista) provoco cosas, pero no es alegría por alegría, entretengo por otro lado, hay una pasión, una fuerza. Hay que recurrir a veces a despiojar el terreno en lo cultural porque un tipo te dice que la murga es triste, y a él le gusta el blues, y el blues es triste también. La murga desafina, pero Vicentico también, Calamaro también, Fito Páez desafina, pero no lo ven mal.

El fútbol, como la murga, son condimentos indispensables a la hora de construir a Ariel Prat.

LM: Es una lucha sobre cómo ir rompiendo los preconceptos sobre la murga.

AP: Justamente, un preconcepto, algo racista también. Es mejor aquello porque siempre es mejor lo de los otros. Y para mí, aunque fuera feo es como si fuera mi hermana (perdón por mi hermana que es muy bonita). Lo que quiero decir: mi hermana es fea pero es mi hermana y la quiero. Eso está, yo cuido eso y también encarno eso, entonces se ve reflejado a la hora de componer, a la hora de ser el juglar.

Así como el hecho maldito del país burgués es el peronismo, la murga es el hecho maldito de la cultura popular.

LM: Me llama la atención cómo a la hora de ser Ariel Prat estás sobre una delgada línea, cómo trabajás con la murga, con la negritud en nuestra cultura, cómo traes el tango, retomás la historia. Esos conceptos de nuestra cultura invisibilizados.

AP: Exactamente, el tango tiene una pata negra muy importante que fue olvidada. Porque por el propio prurito de los compositores y también del sistema comercial del tango con las orquestas, con los bailes, se transformó en otra cosa. Había que olvidar, tapar lo negro, porque lo negro es lo maldito de nuestra sociedad. Tenemos una parte negra importantísima en la cultura, traducida en comidas, palabras, en el toque cachengue del tango, ese caché de milonga que le decían, que para tocar el tango necesitas algo que no está escrito, eso negro. La yumba de Pugliese. Pugliese lo sabía muy bien, la yumba viene de eso, el yumbambe, es un vocablo bantú. El maestro Pugliese interpretaba muy bien porque él frecuentaba los conventillos donde vivían los afrodescendientes, y él toma eso de ahí. Había una audición de tango en los ’60-’70, yo era pibe, que decía “Del candombe a la habanera, de la habanera al fandango, del fandango a la milonga y de la milonga al tango”. Esa es la evolución: dicen que la milonga evoluciona en el tango. Y en el medio de esa evolución está la murga. La murga encarna la parte salvaje. Como decía el viejo maestro Juan Carlos Cáceres: la catarsis del tango está ahí, en el baile está, todos los elementos de la milonga están en el baile de la murga. Después incorpora lo europeo,  la tarantela sobre todo, pero la estructura original y el núcleo de la murga tienen que ver con esa parte negra. Es interesante cómo parte de la comunidad afrodescendiente, cuando se van formando las comparsas y luego la murga, decían que los imitaban, parodiándolos. Y tienen razón, pero al contrario, lo que lograron es el hilo conductor por el cual sobrevive en nuestra cultura esa negritud. Entonces vienen pibes hoy que están bailando, rubios de ojos claros, que están siendo negros. El tema es que gran parte de nuestra población tiene sangre negra, como sangre india, pero no lo quieren ver. Vas a Córdoba, que tuvo una gran población de origen afro, igual que Santiago del Estero, de donde sale el malambo, la chacarera, un montón de ritmos. Y después un tipo viene y dice “estoy tocando un ritmo peruano”. Y es verdad, porque desde Buenos Aires hasta Potosí se creó una fuente donde están los seis por ocho, todas esas rítmicas que vienen precisamente de lo negro. Entonces vos les tenés que decir que los pibes que están bailando murga, están bailando afro también, y la gente no se da cuenta. Lo que pasa que vivimos desinformados. Es la cultura negada, que arranca con la negación desde la idea de cultura sarmiertina, la negación mitrista. El ideal hegemónico cultural ha hecho que desaparezcan. Y creen que el tango nació por Europa, ¡y no!. El tango revuelve, vuelve de Europa cuando se cree que el tango estaba muerto acá porque representaba lo malo. Después con la murga pasa lo mismo. ¿La murga dónde nació, en el [Centro Cultural] Rojas con Lopérfido descubierta? ¡No! De de hecho descubrieron la murga por suerte la clase media. Pero ¿te creés que los pibes bailaban murga en el barrio? No, iban al Rojas, no iban al barrio. Pero pasó una cosa increíble gracias a los talleres: las murgas que se formaron en los talleres como gambeteando el empedrado, hoy se transformaron en murgas de barrio. Vos mirás que los originales no queda ninguno y son todos del barrio de Barracas, todas zonas donde ellos iban a ensayar. Y así pasa con un montón de murgas, lo cual es buenísimo. Eso habla de que la murga es un fenómeno intangible, vital, que está dentro de nuestras existencias culturales y hay que rever el tema de lo que nosotros consideramos patrimonio. El patrimonio de la murga, sobre todo el baile, es esencial como la chacarera. Es decir que son ritmos y cosas que no se quedó acá en el tango, visto nada más como un juguete de venta de vitrina.

Tenemos una parte negra importantísima en la cultura, traducida en comidas, palabras, en el toque cachengue del tango, ese caché de milonga que le decían, que para tocar el tango necesitás algo que no está escrito, eso negro.

 

LM: Es interesante cómo te llevó la lucha por el reconocimiento de la murga a lograr, por ejemplo, la ordenanza que da marco actualmente a las murgas en la CABA. Y cómo hoy a pesar de cierto apoyo estatal sigue siendo marginada como hecho cultural.

AP: Exacto. Hoy mismo a las murgas les están bajando el presupuesto, como un 10% del total. Las están empujando a la marginalidad o al sálvese quien pueda. Eso sabemos lo que implica. Entonces tenemos que luchar otra vez con ese concepto de que te cortan la calle: es murga. Hay una reglamentación, un trabajo comunitario por el cual la murga corta la calle a una determinada hora para desarrollar un evento que genera divisas, genera entretenimiento y cultura. Además de eso está la venta de la nieve, la venta del chorizo, la diversión popular, el trabajo de las murgas. Pero la gentrificación urbana, algo que pasa con respecto a las construcciones de vivienda o a un barrio que se inunda, también pasa con la cultura: la gentrificación es dejarla que se pudra. Y no explicarle qué pasa con la gente porqué cortan la calle a las 7. Porque ¿qué pasa? El tipo que protesta a las 7 porque le cortaron la calle después no va al corso, no ve que la gente se está divirtiendo y que está lleno. No te hablo de todos los corsos, pero sí de los corsos populares: Mataderos, Boedo, Villa Urquiza, Paternal. Son corsos enormes con mucha participación popular, con mucha tradición. Al no informar sobre eso, es no cuidar, significa que se lo quiere “limpiar” entre comillas.

LM: Una manera política de confrontación, entre las mismas clases sociales.

AP: Totalmente, yo conozco gente todavía hoy que dice “bailan como monos”. Con eso estamos peleando, parecen los mismos tipos que escribían las crónicas de fines del siglo XIX hablando de los candombes populares, que decían “parecen diabólicos y monótonos”. [Juan Manuel de] Rosas fue el gran catalizador, el gran protector. No era ilógico, por algo [José de] San Martín le deja el sable… pero te lo ocultan. Después pasa como estamos viendo hoy en cuestiones políticas, como pasó en el ’55. Cada tanto soportamos en nuestra historia este tipo de venganzas, porque hay una grieta natural, desde que nació esta tierra. El concepto sarmientino de la Europa letrada y el concepto de la barbarie nos llevan a estas cosas, está metido; entonces vamos a traer al Rey de España para los festejos del Bicentenario porque él es de Europa. ¿Cómo vamos a hacer un acto repleto de invocaciones a la rebelión y a los revolucionarios, que eran los más grosos de todo los que no paso? No, claro. El concepto de estos tipos es que ellos vinieron a América para robar, para llevársela afuera, y hoy siguen interpretando eso, es sencillo, no hay más vuelta que dar. ¿Entonces cómo no van a traer al Rey de España? Su concepto hay que entenderlo, ¿cómo no le van a pedir perdón a todos? Están presos en España, le piden perdón a los empresarios, y están presos muchos de ellos por casos de corrupción, otra que López. Han quedado presos porque vaciaron empresas y han llevado la guita a cuentas suizas. La verdad que enciende, está todo tan ligado, una cosa traída a la otra que yo digo ¿cómo no lo pueden ver? Te lo están diciendo. Y saben lo que te dicen: “No hay que invocar al odio, cómo no va a venir el Rey de España.” Y uno dice: pero ¿cómo no invocar al odio? Tienen que pedir perdón, han asesinado a millones de personas, genocidas. Y hubo patriotas que dejaron la vida por defenderlo, y retomar el hilo conductor por ser una patria libre, justa y soberana.

Es la cultura negada, arranca con la negación desde la idea de cultura sarmientina, y la negación mitrista. El ideal hegemónico cultural ha hecho que desaparezcan.

LM: Uno puede sentir en tus palabras cómo el compromiso político acompaña al artista, ambos son parte de Ariel Prat.

AP: Eso no significa que uno sea bueno o malo, que sea mejor compositor. Primero y principal, a mí lo que me tiene que convocar es hacer buenas canciones, buenos discos, buenos espectáculos. El compromiso está innato en uno y también hay que saber utilizarlo, lo que uno puede tener como influjo o como referente en la sociedad cultural, para transformar y hacerlo mejor. Porque uno es un trabajo cultural, y el trabajo cultural implica mejorar con lo que uno hace la realidad. Y ayudar a mejorar significa ayudar a pensar, a crecer, a ser más curioso con la vida.

LM: Tuviste el honor de tocar en la 9 de Julio en los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo en 2010. ¿Cómo fue esa experiencia?

AP: En realidad no fue todo tan color de rosas. Unos días antes hubo en la programación unos idas y vueltas. Finalmente, como representante de lo que es la murga canción y representante del que vivió afuera y volvió, se me convocó en horario central, día central. Para mí fue muy emocionante y además tuve el honor de que los músicos de Bersuit (que estaban separándose y el pelado Cordera no quiso tocar) me acompañaran como invitados míos gran parte del show. Y fue muy fuerte, para todos fue un momento muy fuerte. En el momento que tocamos nosotros había un millón y medio de personas. Para mí es una cosa que con el tiempo va adquiriendo más dimensiones. Los chicos de Bersuit tanto como yo estábamos muy emocionados. Fue una cosa de unificación, de comunión, nos dimos cuenta que no hacía falta aparato político para convocar a la gente.

LM: Estás presentando tu nuevo disco No solo Murga, que tiene la particularidad de que incursionas en otros géneros.

AP: Sí, tenemos de acá a fin de año toda la agenda completa en Buenos Aires, y también algunas salidas al interior. Estoy muy contento porque la gente responde incluso en esta época de crisis, vienen a los recitales, hay rito, fiesta. No solo murga hace que yo pueda terminar con murga el recital pero también en el medio compartir otras cosas. Musicalmente me puedo detener en algunas cosas que compuse en España, con alguna influencia de la rumba. Mostrar un poco más la casa entera, no solo el patio. Para mí es importante y me acompañan tres grandes músicos que son Martín Hernández en armónica, Hernán Kallis en la guitarra y Alejandro Caraballo en la percusión. Es muy lindo porque puedo incluir cosas que en formato murga no puedo, y la gente lo recibe muy bien. Unifico al público, al no tan murgero, al que le gusta la parte mía de cantautor, al poeta. Y también es una manera de acercar a la murga a ese tipo que tal vez no es tan murgero, lo termino haciendo cantar y bailar.

 

AGENDA

  • En Café Cultural La Forja – Bacacay 2414, CABA
    Viernes 12 Agosto – 30 Septiembre – 28 Octubre. 11 Noviembre
  • Sábados en La Peña de la Paila – Costa Rica 4848, CABA.
    Sábados 27 Agosto – 17 Septiembre – 15 Octubre – 19 Noviembre

Pablo Campos

Pablo Campos

Secretario de Redacción

(1977, Buenos Aires) Poeta. Su blog personal es alcielounbarrilete.blogspot.com . Integrante del colectivo Poetas Peronistas. Tiene publicado La sangre en el ojo, Ediciones Lamás Médula (2014). Participo en las antología recopilada por Hayde Breslav, Taller la mente humeante (1998); la antología digital El grito de mujer Buenos Aires 2016, editado por Biblioteca de las grandes naciones (2016); Poemas de la resistencia, por Clara Beter Ediciones y con el apoyo del Ministerio de Cultura (2016). Desde 2016 es secretario de redacción de Lamás Médula Periódico Cultural.

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