Por Carolina Catalano.

Envuelta por la música, los libros legados, la física, los números binarios, la religión y la filosofía, Carolina Catalano aborda los Penseès de Pascal de una forma poco heterodoxa y -para qué negarlo- bastante nerd. Los dejamos con los penseès de Carolina…

En el mueble empotrado de la pared que da al exterior del jardín de invierno de mi casa, que fue la casa de mis abuelos, tengo la suerte de tener la colección “Grandes Libros”, en inglés, de la Enciclopedia Británica; regalo obligado de un primo hermano que por razones de viajes necesitó deshacerse, afortunadamente – bueno, para mí, no para él-, de alguno de sus tesoros, entre ellos éstos, ahora míos.

La colección reúne obras de los más importantes pensadores de nuestra cultura occidental, filósofos, científicos, de todo un poco. Uno de los libros, exactamente el número 33, es el de Pascal.

Pascal tuvo el tupé de pararse al frente del mismísimo Aristóteles y decirle: estás equivocado, el Vacío existe.

Pascal, una de esas personas que parecieran tener que ver con todo. Siempre le tuve una admiración especial. La primera vez que lo escuché nombrar fue cuando tenía unos 8 años –fui un poco nerd desde chiquita- cuando iba a clases de computación a aprender a programar en Basic –sí, sí, bastante nerd la chiquita- en una casa de reparaciones de electrodomésticos que a la tarde/ noche se convertía en algo así como en la oscura abadía del conocimiento binario.

Después, crecí, claro,- siguiendo más rarita, artista y nerd, gracias a Dios, y ya ven que también contradictoriamente creyente- y una de las tantas cosas que hago, lejos de las abadías y logias, es dar clases de Física y Química en varias escuelas medias de la zona.

Hete aquí que en el programa de 4° año, dos unidades son las que más disfruto – más disfrutes nerds si los hay. Son las unidades de Fluidoestática, Fluidodinámica y Leyes de los Gases. Y acá aparece otra vez este francés de mis 8 años, pero ya teniendo el tupé de pararse al frente del mismísimo Aristóteles y decirle: estás equivocado, el Vacío existe. Y no sólo se lo dice, mejor dicho, se lo muestra -metafóricamente-  siglos después, en su propia cara.

Ahora me pregunto yo, ¿qué hago leyendo a un francés en inglés traduciéndolo al castellano?

Mientras escribo esto escucho Personal Jesus , de Depeche Mode, y parece lo más correcto, aunque el Enjoy the silence en la versión de Tanghetto también le vendría muy bien. Porque Pascal, con su familia, se convirtió a sus 28 al Jansenismo; ésa es una de las cosas que cuenta el libro 33. Se me ocurrió buscar y, en numerología, el número 33 es el maestro que da luz a los demás. Causalidades.

La cuestión es que tres años después de eso este tipo, Blas Pascal, que defendió el método científico a ultranza, tiene una experiencia religiosa y sufre una segunda conversión y  abandona las matemáticas y la física y se dedica a la filosofía y a la teología. En este momento es cuando publica sus dos obras más conocidas: Las Lettres provinciales (“Cartas Provinciales”) y Pensées (“Pensamientos”).

Ahora me pregunto yo, ¿qué hago leyendo a un francés en inglés traduciéndolo al castellano? Algo que vale tremendamente la pena. Aunque sus Cartas Provinciales hablan de su correspondencia defendiendo el Jansenismo -y no es lo que más me interesa de lo que dijo Pascal- rescatar la pasión con la que defendía lo que creía, lo que terminó creyendo, a capa y espada, inspira y es contagioso.

Blas Pascal: “Los ríos son caminos que se mueven, y nos llevan con ellos adonde nosotros deseamos ir”

Pascal unió la probabilidad y la teología en La Apuesta de Pascal, donde una reflexión filosófica sobre la creencia en Dios se basaba en consideraciones probabilísticas; escribió sobre la filosofía de la matemática en su Sobre el Espíritu Geométrico y fue el mismo que refutó la teoría aristotélica del horror vacui. El mismo que aparece en el nombre del lenguaje de programación de mis 8 años gracias al profesor suizo Niklaus Wirth que lo bautizó así en su nombre.

¿En qué íbamos? Ah, sí. Lo que termina de dar vuelta la cabeza al leer a Pascal, es su obra Penseès donde piensa y reflexiona absolutamente sobre todo. Diciendo cosas como: “La elocuencia persuade por la dulzura, no por la autoridad; como un tirano, no como un rey”“los ríos son caminos que se mueven, y nos llevan con ellos adonde nosotros deseamos ir” – y ahora pongo I follow Rivers en la versión de Triggerfinger. Perfecta.- porque hasta de poesía habla Blas. Dice, sobre la belleza poética: “ (…) consiste en decir cosas pequeñas con grandes palabras, para que cualquiera que imagine a la mujer detrás del modelo, vea una hermosa criatura adornada con espejos y cadenas” (!!!). Necesito repetirlo para creer la precisión y porque no se puede llega a decirlo con más elocuencia y verdad de otra manera:

“…para que cualquiera que imagine a la mujer detrás del modelo, vea una hermosa criatura adornada con espejos y cadenas” (B. Pascal)

Y no fue Pessoa (con su “todo poeta es un fingidor”) sino Pascal mucho antes que él quien primero dijo “Un poeta, no un hombre honesto”. Él, que aparentemente no era poeta. Y así, parafrasearía todos sus pensées, que sigo subrayando con mi lápiz negro.

La paradoja de la persona que confirmó la existencia del vacío: llenarlo de sentido.

Un gran tipo, Pascal.

Carolina Catalano

Carolina Catalano

Colaboradora

Vivo en La Cumbre, Sierras de Córdoba. Soy una observadora curiosa y atenta del mundo que me rodea y una disfrutadora esperanzada de la vida y de las cosas. Soy muchas y en simultáneo, soy bioquímica, cantante de blues y jazz, guitarrista, fotógrafa, música y poeta. Actualmente dirijo con mi socia la Escuela de Música y Artes “El Árbol”, aquí en La Cumbre. Mi blog: www.animalpoetico.blogspot.com

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