Por Claudia Sánchez Rod.

Después de un largo tiempo de no haber venido al sur de la Ciudad de México, regreso con el propósito de visitar la librería Julio Torri. Pero claro, no se puede venir al CCU sin dejarse seducir por sus espectaculares espacios y recorrerlos como si fuera la primera vez que se está aquí.

Este sitio está cargado de recuerdos personales, aquí pase horas y más horas de mi primera juventud, cuando estudiaba la preparatoria, y más horas todavía cuando estudié la carrera. Mi naturaleza nómada me ha llevado a conocer muchos lugares del mundo y éste, para mí, es uno de los más bellos: El Centro Cultural Universitario de la UNAM. Después de un largo tiempo de no haber venido al sur de la Ciudad de México, regreso con el propósito específico de visitar la librería Julio Torri, que es la librería que quiero recomendarles en esta entrega. Pero claro, no se puede venir al CCU sin dejarse seducir por sus espectaculares espacios y recorrerlos como si fuera la primera vez que se está aquí.

Este lugar es mágico: está construido sobre el pedregal de lava que dejó a su paso la erupción del volcán Xitle, hace siglos.

En gran medida, este lugar es mágico (y no lo digo por decir, lo digo porque aquí de verdad hay una magia cósmica y urbana que se siente nomás pisar estos suelos) porque está construido sobre el pedregal de lava que dejó a su paso la erupción del volcán Xitle, hace siglos, con lo cual la vegetación de esta zona, además de diversa, tiene una estacionalidad muy marcada, por eso la van a encontrar muy diferente si vienen en tiempo de lluvias o en tiempo de secas. Ahora que es julio y que llueve tanto, ya sabrán, todo es verde alrededor.

El soberbio complejo arquitectónico está constituido por más o menos trece edificios, entre los que se encuentran la Sala Nezahualcóyotl, el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, y por supuesto, el impactante Museo Universitario de Arte Contemporáneo: una muestra de arquitectura contemporánea audaz e innovadora de inmensos volúmenes. Al lado del conjunto está el Paseo de las Esculturas y por último el Espacio Escultórico. Justamente es el Espacio Escultórico mi muy favorito lugar en la creación, se supone que es la reproducción de la imagen cósmica del mundo prehispánico, que está representada por un círculo compuesto por 64 enormes refuerzos, con 120 metros de diámetro, y en el centro hay ni más ni menos que la imagen petrificada de una mar de lava en su estado natural. El formidable círculo está rodeado de jardín, con la flora y la fauna del lugar, conjugando así naturaleza y escultura. Aquí vine una y otra vez a caminar con mis amigos de la prepa, y aquí fue donde comenzó a envejecer mi espíritu. Quizá por eso amo este lugar de una forma que ni yo sé cómo.

El Espacio Escultórico es mi muy favorito lugar en la creación, se supone que es la reproducción de la imagen cósmica del mundo prehispánico.

En la plaza principal del conjunto arquitectónico está la librería Julio Torri, ésta es nuestra parada. Más que su oferta editorial, que es muy buena, lo que me gusta es la vibra que hay aquí, me encanta ver la fuente tras los ventanales mientras recorro los estantes y las mesas de libros; puedes encontrar publicaciones de literatura, arte, teatro, historia, filosofía y una muy nutrida oferta infantil o bien puedes asistir a los eventos que se ofrecen. En vez hablarles de cómo es la librería, les voy a dejar aquí este enlace para que ustedes la vean con sus propios ojos, apuesto a que les va a gustar, y de una vez dense una vuelta por el menú, para que se hagan una idea de algunos puntos de los que les conté.

Yo voy a ver qué libro me compro y luego voy a subir al Azul y Oro a tomarme un americano y a desenterrar mis recuerdos del polvo. Lo primero que voy a echar de menos es aquella vieja cafetería de mis tiempos de estudiante, donde te podías pedir un café y unos molletes por unos cuantos pesos y quedabas lista para seguir con la vida. Ya no es más así, el restaurante que hay ahora es moderno y estiloso, en su carta puedes encontrar sofisticados platillos como las enchiladas de jamaica, el mole negro o los buñuelos rellenos de pato rostizado, y postres como la espuma de guanábana, el tamal de chocolate o el nicuatole zapoteco. El lugar tiene un chef de renombre internacional, es un estudioso de la comida mexicana profunda; alguna vez lo escuché por azar dar una entrevista para un medio internacional, estaba sentado al lado de mi mesa, y me quedé impresionada con todo lo que sabe de arte culinario. Yo de todos modos voy por mi café americano, acompáñenme, ¿no?

Claudia Sánchez Rod

Claudia Sánchez Rod

Colaboradora

(Ciudad de México) Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó la Diplomatura “An approach to the meaning of life and death”en la Universidad de Toronto, Canadá. Se ha desempeñado como periodista y traductora. Entre sus publicaciones se encuentra el poemario El vino derramado (Barcelona), el libro de cuentos La marta negra(Barcelona) y el poemario Me dejaste puro animal inexistente(Morelos). Ha participado en las antologías Ocho lenguas de Medusa (Morelos), Soñando en Vrindavan y otras historias de ellas (E.U.A.), entre otras. Actualmente se desempeña como Jefa de Redacción del sitio literario El libro de arena.

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