Por Roberto Liñares.

Una obra que desconcierta en muchos sentidos: No se puede creer que ningún crítico que la haya estudiado hasta el presente.

“LA GUÍA Y LAS PAGINAS AMARILLAS”. Autor Anónimo. Dos tomos (Tomo 1° “La Guía” Año 2009 – 2010) 1496 páginas – (Tomo2° “Páginas Amarillas”, Año 2014), 308 páginas. Sin mención de Editorial.


Resumen: Se intentará ofrecer un análisis exhaustivo de una obra que por distintas circunstancias, ha sido sustraída de la consideración de la crítica, aclarando sus alcances y fundamentando los motivos por los cuales puede ser tenida en cuenta como obra totalizadora y a la vez abierta a los diversos caminos del sentido.

Palabras claves: Guía – Páginas – Amarillas


Abstract: It will attempt to provide a comprehensive analysis of a work that for various reasons, has been subtracted from the account of criticism, clarifying its scope and basing the reasons which may be taken into account as totalizing work and yet open to various ways of meaning.

Keywords: Guide – Pages – yellow


 

Esta obra desconcierta en muchos sentidos: No se puede creer, y esto dicho sin vanagloria, que no haya habido ningún crítico que no haya abordado su estudio hasta el presente.

Imaginamos algunos motivos. Ha sido una obra divulgada de boca en boca, en forma clandestina; un opus de culto, cual si fuera El Fiord de Osvaldo Lamborghini y a su vez tildada en principio de tosca y poco elaborada, como las obras de Roberto Godofredo Arlt y Osvaldo Soriano. Menos se iba a dedicar un crítico a adentrarse en la misma. Sin embargo, en el río revuelto de lo marginal y en el bostezo de las musas apolíneas, hemos descubierto que su análisis brillaba por su ausencia y por si acaso.

Pero hay otras posibilidades más misteriosas y complejas, porque hacen decididamente al propio contenido. Vamos a ellas decididamente.

Para principiar es de destacar su carácter de obra totalizadora, lo que la coloca en el nivel de análisis de la Divina Comedia; del Ulises de James Joyce; del Adán Buenosayres y de Rayuela. El autor pretende abarcar toda la realidad y cargar de una atmósfera saturada de descripciones minuciosas e inmarcesibles, lo cual es la mejor simulación de totalidad a escala del entendimiento humano.

Carl Jung bien podría decir de esta obra que es fruto de “una conciencia inactiva, meramente perceptiva, o más bien un simple ojo, una oreja, una nariz, una boca, un nervio táctil, expuesto sin freno ni selección a la catarata turbulenta, caótica, disparatada de los hechos físicos y psíquicos que registra -casi- fotográficamente”.

La Guía… es como una cebolla eterna, la cual pelada a través de sus 1496 páginas, no nos produce más que llanto y ardor, angustia y deseo.

Surgen como rigurosamente ciertas estas aseveraciones, por lo que un análisis pormenorizado de esta obra sería tan engorroso y de la gorra como una cabal comprensión de la misma a través de su lectura completa.

Podemos definir psicológicamente a La Guía… (igualmente a su misteriosa y agobiante prolongación Páginas Amarillas) como una cebolla eterna, la cual pelada a través de sus 1496 páginas, no nos produce más que llanto y ardor, angustia y deseo, sensaciones típicas de una obra de búsqueda humanística como es la que tratamos.

Ante esta realidad sólo queda emprender acercamientos relativos, más justificados como disciplina mística, rito abismal, esoterismo alquímico, o una forma violentamente nueva de ver al mundo, o lo que quede de él.

En un caótico balanceo entre lo microcósmico y lo macrocósmico, se suceden sedientas indagaciones, entre múltiples llamados del más allá y del más acá.

Desde este ángulo se advierte la descomedida alusión a Jesús, ya que esta obra pretende ser el principio y el fin, el alfa y la omega y desde nuestra visión específica de latinoamericanos, la A y la Zeta. Y hay una fuerte experiencia religiosa, al decir de Enrique Iglesias, en la página 440, cuando se lo nombra a Dios. Curiosa es la influencia que ha logrado un fragmento como este, a manera de ejemplo, en un prestigioso poeta y monje como Ernesto Cardenal.

En una de sus poemas más conocidos, Oración por Marilyn Monroe, llega a decir: “La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono. / Y los detectives no supieron a quién iba a llamar. / Fue / como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga / y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER / O como alguien que herido por los gangsters / alarga la mano a un teléfono desconectado. / Señor: / quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar / y no llamó (y tal vez no era nadie / o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles) / ¡contesta Tú al teléfono!”. Cardenal parece buscar en La Guía… una contestación al patético dilema planteado.

Sin embargo, a pesar de lo antedicho, La Guía… incursiona, a partir de la página 849, en menciones más o menos encubiertas al Mal y a quien lo representa. A partir de menciones como esta puede llegarse a considerar a estos libros como intentos de un desorden aparente con patrón binario (pág. 174). Citamos, aunque es una sola persona quien esto escribe, las menciones solares (pág. 1324 y ss.) y lunares (pág. 834 y ss.); celestes (pág. 299) y terrestres (pág. 1372 y ss.); acuáticas (pág. 26 y 30 y ss.) e ígneas (pág. 556 y 559) y así sucesivamente por el estilo.

En un caótico balanceo entre lo microcósmico y lo macrocósmico, se suceden sedientas indagaciones, entre múltiples llamados del más allá y del más acá, entre una catarata de calles que como al descuido dejan entrever que la acción acontece en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La influencia de la obra que analizamos en el cuento El Aleph y en la cuentística de Jorge Luis Borges en general, a esta altura se torna inocultable, aunque George sarcásticamente lo pudiera negar si pudiera. En realidad, siempre ocultó lo culto.

Todo esto matizado con ilustraciones y el uso de “collage”, ayudando todo ello al clima de un pre-pos- modernismo predominante. Esperamos que este último término genere un torrente de seminarios filosóficos. Pero esta obra es así. La vida también es así, sin entrar en más detalles en ambos casos.

Es de destacar su carácter de obra totalizadora, lo que la coloca en el nivel de análisis de la Divina Comedia; del Ulises de James Joyce; del Adán Buenosayres y de Rayuela.

Y finalizando, podríamos decir que la obra no tiene final aunque parezca por su mística a-zeta. Páginas Amarillas, parte que sucede a La Guía… propone, por una sobredosis de apología del materialismo, ser una vacuna que busca espiritualidad. Parece plantear obsesivamente un mundo donde sólo importa la propaganda destinada al consumo, donde todo se compra o se vende, como una agonía que precede al encuentro. Un antiguo y famoso juglar valenciano, Don Nino Bravo, también visiblemente influenciado por Páginas…, en una sentida canción, gritaría al mundo este desesperado testimonio: “…Y busqué entre tus cartas amarillas / Mil te quiero, mil caricias / Y una flor que entre dos hojas se durmió…”

“…Y busqué entre tus cartas amarillas / Mil te quiero, mil caricias / Y una flor que entre dos hojas se durmió…”

Salvo que nos quisiéramos borrar deliberadamente de la facticidad que plantea La Guía… – Páginas…, no dejemos de lanzarnos a la terrible aventura de encontrarnos a nosotros mismos, a nuestros afectos y a seres desconocidos pero iguales a nosotros, entre sus vertiginosas hojas.

Recomiendo fervorosamente la lectura de este libro, con la sutil y martillera delicadeza que usa Osvaldo Quiroga para refugiarse en otra trama, mucho más densa que la que ofrece Anónimo en la obra que ha sido motivo de este desvelo.

Esperamos, repito, aunque quien esto escribe sea sólo una persona, que este análisis no me dé como respuesta un equivocado. Disculpe.

Roberto Liñares

Roberto Liñares

Colaborador

(1955, Buenos Aires) Poeta. Sus obras han sido publicadas en distintas revistas, y formado parte de numerosas antologías. Ha recibido varios premios (Biblioteca Belisario Roldán, Departamento de Extensión Universitaria de la Facultad de Derecho, Club Banco Provincia, Central de los Trabajadores Argentinos, Secretaría de Cultura de la Asociación Bancaria, etc.). Participa en distintos recitales y “performances”.

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