Por María Cecilia Angaramo.

El arte durante la niñez no es solo una actividad que divierte a los pequeños (que para nada es poca cosa). No se trata de un pasatiempo más entre otros tantos. Para indagar sobre la relación de los niños con el arte recurrimos a Fabiana Pavela Martín, docente y directora de Arte Kids, centro artístico integral focalizado en artes plásticas y dirigido a los más pequeños, en el sur del Gran Buenos Aires.

Trazos de tiza en pizarrones o por el suelo, tardes lluviosas moldeadas con masa o plastilina, témpera en el papel y en las manos en igual proporción. Experiencias que cargan la infancia de color.

El arte durante la niñez no es solo una actividad que divierte a los pequeños (que para nada es poca cosa). No se trata de un pasatiempo más entre otros tantos. Desde temprana edad su magia convoca con infinitas posibilidades. Nos invita tanto a prácticas intensamente activas como de absoluta contemplación. Algunas de expresión individual y otras de profunda interacción con los otros.

Para indagar sobre la relación de los niños con el arte recurrimos a Fabiana Pavela Martín, docente y directora de Arte Kids, centro artístico integral focalizado en artes plásticas y dirigido a los más pequeños, en el sur del Gran Buenos Aires.

LM: ¿Por qué consideras que es importante la vinculación temprana de las personas con el arte?

FPM: Yo creo que el arte estimula en todas las edades. Pero entre los más chiquitos podemos mencionar algunos beneficios puntuales como el trabajo con distintas masas para ayudar al control de esfínteres o el incentivo que produce lo artístico para la interacción con pares. Es llamativo también como ayuda al habla, ver cómo tratan de expresar lo que sienten, si un color los pone más alegres, más nerviosos. Trabajamos mucho con la fuerza individual que cada color tiene. Las reacciones de los chicos son muy diferentes.

LM: ¿Desde qué edad aconsejas estimular este vínculo?

FPM: El estímulo a través del arte puede darse desde que nacen, o incluso desde antes, a través de la música en el embarazo, por ejemplo. Y en Arte Kids puntualmente tenemos talleres desde los 3 meses de vida. En casa a veces es más difícil porque no siempre se pueden dar ese tiempo o si lo tienen no saben cómo. Para trabajar en casa yo recomiendo designar un espacio. Cualquier rincón preparado con un nylon sobre el piso para pensarlo como un lugar para trabajar, donde no me preocupo por el enchastre. En donde no estar pensando: ¡Cuidado no te manches!

LM: ¿Y qué actividades vinculadas al arte se pueden pensar para un bebé de tres meses?

FPM: En casa, por ejemplo, se puede experimentar con música o con diferentes texturas, tocarlo con distintos aceites, colocarlos en sus manos. En cambio en el taller de bebés se trabaja con elementos concretamente artísticos (pero que no sean peligrosos si se los llevan a la boca). Solemos sentarnos con los chicos a upa y pintamos, o para estimular lo táctil trabajamos con masas hechas con azúcar o areneros de pan rallado. A medida que va pasando el tiempo vamos incorporando distintas actividades. Todas éstas acompañados de un adulto (papá, mamá, abuelo, etc.). De modo que el docente tira la consigna pero el que juega y genera el vínculo con el arte es el acompañante. Recién a partir de los 11 meses comienza el primer despegue del grupo familiar y empiezan a quedarse solitos. A partir de ese momento también se observa que se vinculan con los pares desde otro lugar, con mayor interés.

LM: La vinculación del niño con el arte suele estar guiada por los mayores ¿Qué sucede con la influencia del adulto? ¿Puede acotar la libertad expresiva del niño?

FPM: Es muy importante la libertad de la expresión. No cortarla. Si un chico pinta un árbol violeta o una persona de color azul; si no respeta los colores reales, no hay que asustarse. No se trata de que haya una falta de registro de la realidad que lo rodea, tal vez puede tener más que ver con sus ganas y sus sensaciones. Y respecto a la intervención de los adultos, yo creo que es recomendable que no sea uno el que le dibuje, sino estimularlo a que lo haga por sí mismo. Aunque piense que no sabe, invitarlo a que lo haga como le salga. A veces hacen solo las partes del elemento que quieren dibujar pero no en el lugar donde correctamente van, o en un mismo dibujo usan distintas perspectivas o ángulos. Si nosotros le hacemos al lado el dibujo del modo convencional y el niño lo compara con su dibujo es común que diga que el de él está feo y que se frustre.

LM: ¿Cuán guiada debería ser la expresión artística? ¿Cuánto de consigna y cuánto de tema libre?

FPM: Es muy difícil el equilibrio, saber como adulto hasta dónde intervenir. Varía de acuerdo a la edad y con cada persona. Pero salvo en los más chiquitos, en el taller se tira una consigna, se entrega el material y cada uno trabaja como puede. El rol del adulto creo que tiene que ser el de entregador de materiales y un acompañante en el proceso (no sacar la lapicera y decirle “esto es así”). Además tenemos que tener en cuenta que lo importante no es solo la obra terminada. Por ejemplo, si a un niño de 2 años le entregas una silueta de una figura humana y pintura puede dibujarle ojos u otros detalles pero es común que después siga pintando tapando todo esto que logró dibujar. Y lo que hace normalmente el adulto es decirle: ¡No! Estaba tan lindo y lo borraste. O lo mismo sucede cuando se les ofrece un montón de colores brillantes y el nene finalmente los mezcla y en lugar de un dibujo multicolor terminó pintando todo marrón. En esos casos no debemos retarlos o censurarlos. Todo eso es parte de su expresión y de su trabajo de exploración de los materiales.

LM: ¿Crees que las actividades plásticas puedan ayudar al niño en la comunicación con los otros (padres, docentes, sus pares)?

FPM: Hay chicos que se expresan mejor dibujando que verbalmente o que con el arte se desinhiben. Niños que son tímidos en el momento social de la merienda en el taller, cuando empiezan a trabajar se van relajando. Tal vez empiezan a tararear la canción que está sonando, y sin casi darse cuenta le hacen algún comentario a algún compañero y así va creciendo la interacción. Se van soltando por que están entrando en su espacio, que es su pintura. Otra cosa interesante sucede en las clases abiertas donde se invita a los padres. La jornada arranca con una narración y todos comparten el rol de oyente. Después los adultos junto al niño comienzan a hacer una actividad plástica. Y están trabajando y pintando a la par, se vuelven algo así como compañeros. Y en ese momento están dialogando pero desde el arte.

LM: ¿Considerás que los trabajos artísticos grupales pueden ayudar a crear un espíritu de cooperación o cierta idea de conciencia social?

FPM: Sí, muchísimo. Un trabajo grupal requiere aceptar las diferencias tanto de gustos como de las distintas formas de pintar. Arte Kids organiza murales solidarios y allí lo importante es que todos pongan su pincelada, su aporte. Y por suerte todos disfrutan de ver el resultado terminado en donde trabajaron muchas manos. Los chicos junto a los padres una vez al año pintan alguna institución: Salud Mental del Casa Cuna, el Hospital Gandulfo o colegios estatales por ejemplo. Se trata de regalar color, historias y amor a través del arte. Lo que le transmite esta experiencia al chico es muy importante: “vos acá venís a aprender esto que tanto disfrutas ¿Que te parece si regalamos un poquito de esto que sabemos?”. La respuesta de los chicos es genial.

LM: ¿Cuáles son las cosas más gratificantes que has vivido en tus años en la institución?

FPM: Ver que los que pasaron por acá fueron de una u otra manera tocados por el arte. Que la semilla prendió. Cuando los chicos más grandes, de 6 años en adelante, vienen y te comentan “Fabi, fui a un restaurante y vi un Van Gogh”. Y ahí reconoces el trabajo porque el chico identificó un pintor, su obra. O con más chicos aún que reconocen a Frida. Durante los talleres vamos mostrándoles las obras de distintos artistas, imitando estilos, haciendo sus propias versiones, donde cada uno le pone lo suyo. Y sin estudiar en términos teóricos, sino mas bien prácticos, experimentando, el chico va conociendo la historia del arte, sin siquiera planteárselo en esos términos. Es increíble como incorporan el conocimiento.

LM: ¿Por qué tu apuesta al arte y a los niños?

FPM: Soy docente, siempre me gusto enseñar y toda la vida me apasionó el arte. Pero en los colegios me sentía coartada con las reglas del colegio, con la insistencia en que no se ensucien, no manchen. Necesitaba libertad para trabajar. Lo hice porque yo necesitaba este espacio. Me pasa como con las cuestiones solidarias, que uno da para otros pero en realidad también en ese dar uno recibe un montón.

La experiencia de Fabiana nos ayuda a entender el arte con toda su potencialidad. Excediendo por completo el área de una asignatura o una materia logra influir en el desarrollo integral de los niños. De manera contundente influye en su manera de pensar, de entender al mundo y de relacionarse con él.

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