Por Ayelén Rives.

Liliana Lukin recibe a Lamás Médula para contarle de sus cuatro últimas publicaciones: dos nuevos libros en 2015 y dos reediciones en 2016.

Liliana Lukin, recién llegada de Austria, donde realizó presentaciones y lecturas, nos recibe para conversar de su más reciente trabajo. En 2015 publicó dos libros en un tándem poético: El Libro Del Buen Amor y Ensayo Sobre El Poder (Wolkowicz Editores). En 2016, y también en tándem, Ediciones del Camino reedita dos de sus libros más importantes: Cartas (1992) y Las preguntas (1998).

Lamás Médula: En agosto de este año presentaste la reedición de dos de tus libros de poemas, Cartas(1992) y Las preguntas (1998), ambos de Ediciones de la Flor, ahora bajo Ediciones del Camino. ¿Qué motivó esta reedición?

Liliana Lukin:  Me gustaría compartirte lo siguiente: “Se hace la escritura como se hace el amor. Es siempre un exceso, un lujo del sentimiento, un gasto del deseo: deseo de desear, deseo de saber, deseo de escribir. Una radiografía, no de “lo femenino” ni de “la mujer”, sino de “lo mujer”. Con la escritura trato de fundar, más estrictamente, mi propia moral, una estética del sentimiento (femenino) y una ética del sujeto (mujer). Yo soy mi cuerpo, y eso es lo que escribo.Mi escritura tendría que demostrar que, contra todo dogma, hay una voluntad posible de felicidad.” Este texto que te leí describía lo que esos libros pretendían, como proyecto, hace más de 20 años, y creo que tuvieron su “misión cumplida”, pero que, extendida en el tiempo, aún se cumple. Creo en lo que dije entonces, porque aunque ahora hable de mi poética (atravesada por lecturas filosóficas y experiencias que me acercan a otros temas) con un tono menos erótico, digamos, sigo pensando lo mismo, al menos de esa etapa de mi escritura. La vida de los libros es espasmódica: pueden tener muy buenas críticas, incluso muy numerosas, ser publicados sus textos en antologías y ensayos, ser vendidos, agotarse, el o la autor/a ser invitado/a a lecturas y festivales, pero sin motivo más que el del paso del tiempo, su presencia se atenúa, se desvanece. Creí que era un buen regalo a mi vida, mi poesía y a las relaciones con la gente que los libros me depararon, incluso los anteriores, algunos ya reeditados (Cortar por lo sano, de 1983, Ediciones Pan Comido, de Córdoba, y Carne de tesoro, de 1990, Página de Poesía, en su Biblioteca de ebook, ambos reeditados en 2013) el deseo puesto en práctica de agradecer y reeditarlos.

LM: ¿Y por qué se trata de una reedición conjunta?

LL: Esos dos libros parecen ser uno la continuidad del otro: Cartas es un diario de “envíos” de una mujer a otra mujer; Las preguntas es una serie de cartas sin destinatario, ambos reflexionan sobre las mismas cuestiones ya escritas en el texto inicial.

LM: El año pasado publicaste en tándem dos nuevos libros por editorial Wolkowicz, El Libro del Buen Amor y Ensayo Sobre el Poder. ¿Esta publicación conjunta también tiene que ver con la continuidad?

LL: No, son libros que no fueron escribiéndose paralelamente, como a veces me sucede. Primero, El Libro Del Buen Amor había comenzado a escribirse en 2009, hubo una edición de aquellos poemas en una colección de CILC ediciones, y fue completándose desde entonces. En cambio, Ensayo Sobre El Poder fue una breve serie de poemas escritos en un mes de 2012, y supe que era una unidad imposible de ser continuada ni combinada con otros textos. Sin embargo, sabía que estaban relacionados, digamos, secretamente. Así que ¿por qué no dos libros, otra resolución formal para el objeto? Me gusta pensar que el primero es un libro sobre el Odio y el segundo un libro sobre la Victimación, y lo específico de cada uno los enlaza en un diálogo y una oposición. Quisiera compartirte lo que dije el día de la presentación: ¿Por qué estos libros y por qué ahora escribir libros en mi vida? Siempre pensé -o a partir de cierto momento tuve claro- que la escritura no tenía sentido, un libro no tenía sentido, la poesía no tenía sentido… si no se transformaba en un acto. No un acto público. Un acto, en el sentido de una acción que trascienda el objeto aquel donde puede ser leído. Una acción que puede devenir en el tiempo, tardíamente, pero que debe suceder de esa lectura. Ese deseo de convertir la escritura en acto es un deseo político, obviamente. Tiene que ver con que estoy en un momento de mi vida (y tal vez en un momento de la historia que nos toca vivir), que a mí me aprieta en la carne, donde reina lo irreparable. Un momento de mi vida que me hace volver a escribir libros como cuando en los ‘80 escribíamos para decir lo que no se podía decir. Con la diferencia de que no necesito ahora un lenguaje sesgado, la construcción de un palabra oblicua, una metáfora oculta. Ahora puedo darme el lujo de ponerle el título Ensayo Sobre El Poder y decir con todas las letras, con todas, que lo irreparable reina. Y entonces, estos son libros de denuncia, y esa denuncia es una denuncia de cómo están las cosas. Eso hace que estos libros sean dolorosos, sean libros crudos. Libros resistentes, como dijo Horacio González, o libros que ofrecen estas guerras que nombra Luis O. Tedesco, quienes los presentaron. Creo que espero de estos libros el resultado de una denuncia. No quiero que reine lo irreparable, pero lo irreparable reina y yo quiero destronarlo. Y ése es el juego de la escritura, y eso es lo que hacemos en la vida. Pero ése es el juego de la escritura y ese es el juego de ésta.

La vida de los libros es espasmódica: pueden tener muy buenas críticas, agotarse, etc. pero sin motivo más que el del paso del tiempo, su presencia se atenúa, se desvanece.

 

LM: Si bien señalás para cada libro el tema del Odio y de la Victimación, los títulos me hicieron pensar: ¿Qué relación hay entre el amor y el poder?

LL: Voy a permitirme responderte con la palabra de otros. Voy a socializar una generosa carta que me enviara el maestro Noé Jitrik, al leer esos dos libros: “Diría que trazan algo como un campo de batalla en el que se dirimen fuerzas, la de las palabras contenidas, limadas, y la de las imágenes que intentan ir a alguna parte, conceptos, núcleos, residuos, perfectamente expresados en las palabras clave de ambos libros: amor y poder, como si se dijeran, pero no como una lección, el poder del amor o el amor del poder, sino como la intrincada red  que conforma otro poder y otro amor, la poesía. Y ahí es donde  el ajuste, el modo, resplandece y hace de ambos textos algo material, una propuesta que ilumina una posibilidad.” Y también quisiera compartirte un fragmento de una carta de la maravillosa narradora Sonia Catela, sobre estos poemas: “Sucede como que tus poemas presentaran, le subieran el telón por primera vez y de manera insustituible, a una tragedia: la de la irreversible descomposición del universo de un cuerpo humano, en toda su especificidad y patetismo individual. El cosmos en una célula que late, languidece y crea el guión de su propia crisis, sucumbiendo. Cuando vos desnudás un mundo que no da espacio para conductas éticas, no iniciás una campaña proselitista por esa realidad, sino que construís una pesadilla a lo Hyeronimus Bosch, en la que priman los sentimientos de horror y aflicción ante la misma. Vos decís: ‘somos los burlados’. Bosch dice: ‘somos los condenados’”.

LM: ¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?

LL: Acabo de regresar de un viaje de trabajo por Austria, donde se presentó la edición bilingüe de Construcción comparativa, libro de 2003, traducido al alemán, y donde hice una lectura en el Instituto Cervantes de Viena. Y en las universidades de Graz e Innsbruck y en Klagenfurt, hice actividades poético-teóricas sobre el problema de la representación del cuerpo en la tortura y la represión, a partir de narrativa argentina 1970-1990, sobre la relación de la Shoah y la Dictadura 1976-83 en nuestro país: la Memoria y el Olvido. También participé en dos lecturas sobre la cuestión de la inmigración, la identidad y el lenguaje, con la re-presentación de dos ediciones, en alemán, de una Antologías de escritores argentinos de origen judío, donde estoy incluída. Escribo y leo ensayos sobre estas cuestiones, prolifero entre mis papeles…

La escritura no tenía sentido, un libro no tenía sentido, la poesía no tenía sentido… si no se transformaba en un acto.

LM: ¿Estás escribiendo algún nuevo libro?

LL: Desde 2011 escribo El Museo de los Niños, un libro sobre madre-padre- hijos, que aún no está más que “a prueba”, digamos. Sigo trabajando en él. Pero me interesa más Ensayo sobre la piel, un libro que vengo escribiendo también desde 2011, y que terminé sin poder aún trabajar detalles contextuales, ya que está lleno de citas, referencias y datos alrededor del tema del libro, que no develo aquí. Su título proviene de una cita de Valèry: “Lo más profundo es la piel”. Es un proyecto muy difícil, en el que, como en toda mi escritura, estoy en carne viva. Pero en este caso, aún más tramado con lo autobiográfico, desde abril de este año ahí está, sin un cierre definitivo, a la espera de ese tiempo de concentración absoluta y soledad que necesito, desde hace unos años, para trabajar un libro.

LM: Por diez años realizaste una clínica de escritura poética en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, pero este año no fue continuada la actividad. ¿Qué podés contarnos al respecto?

LL: Que la nueva dirección, con la arbitrariedad bien conocida por todos, despidió a 250 trabajadores de la Biblioteca Nacional y suspendió las actividades culturales en febrero de 2016. De todos modos, nosotros nos debíamos un evento por los 10 años de la Clínica, por los 21 libros editados como Ediciones La Biblioteca, con la creación de la colección miliuna y entonces hicimos una lectura, en mayo, con músicos y exhibición de libros, para festejar el aniversario. Pero fue en el bar Macedonio, frente a la Biblioteca, y no en la sala que ya nos habían ofrecido, como un acto de resistencia y denuncia política contra el nuevo gobierno.

Creo que espero de estos libros el resultado de una denuncia. No quiero que reine lo irreparable, pero lo irreparable reina y yo quiero destronarlo.

LM: ¿Qué te brindó la experiencia de tantos años de trabajo con poetas inéditos?

LL: Desde 1978 coordiné talleres de escritura, primero, de crítica, después, de escritura poética o interdisciplinarios después. Hacer escribir a otrxs es un oficio y una pasión. En esos 10 años tuve el enorme placer de crear un espacio con poetas y para poetas, íntimo y libre, un círculo de transmisión de saberes y lectura de producciones inéditas, donde se pusieron en circulación textos que amo y otros que nos servían para pensar, y donde se trabajaron con obstinato rigore y mucha felicidad, libros con los que lxs participantes venían o libros que surgieron del trabajo colectivo. Cada año festejábamos con un evento, cada año publicábamos los libros de la Clínica. Fueron 10 años de mucho compromiso con escrituras ajenas, con personas nuevas cada año, cultivando una forma de amistad intelectual y una forma de maternidad, a veces difícil, extendida entre ideas y palabras, aprendiendo a trabajar y enseñando a trabajar a subjetividades diversas y casi siempre interesantes de personas casi siempre excelentes. Tengo todavía la sensación de una calidez que no se extingue.


Liliana Lukin nació en 1951. Lleva publicados 14 libros de poesía: Abracadabra , Ed. Plus Ultra, 1978; Malasartes , Ed.Galerna, 1981, Descomposición.1980-82 , Ediciones de la Flor, 1986; Cortar por lo Sano, Ediciones Culturales Argentinas, 1987; Carne de Tesoro, Editorial Sudamericana, 1990; Cartas , Ediciones de la Flor, 1992; Las preguntas, Ediciones de la Flor,1998; retórica erótica , Ediciones Asunto Impreso, 2002; Construcción comparativa, Alción Editora,2003; Teatro de Operaciones. Anatomía y Literatura, Ediciones en Danza, 2007; Obra reunida.1978-2008, Ed. del Dock, 2009; Libro de buen amor, CILC Ediciones, 2010, La Etica demostrada según el orden poético, Ediciones La Cebra, 2011. En 2015 publica El Libro Del Buen Amor y Ensayo sobre el poder, Wolkowicz Editores. Sus libros han sido traducidos al francés, al alemán y al inglés, y han sido reeditados.
Recibió, entre otros, el Primer Premio E.C.A, Sría. de Cultura de la Nación, 1985, la Mención Especial en los Premios Nacionales de Literatura 87/88, Sría. de Cultura de la Nación, Premio Fundación Antorchas, 1989, Beca del Fondo Nacional de las Artes, 1997.  Egresada de Letras de la UBA, es docente en la Licenciatura en Crítica de Artes del UNA (Universidad Nacional de las Artes), donde organizó desde 2007 a 2012 las “Jornadas Cuerpos Argentinos” y coordinó el grupo de investigación “Cuerpos Argentinos”. En 2009 y 2010 dictó seminarios sobre Representación del cuerpo en la tortura y la represión. Narrativa Argentina 1960-2000, en la Universidad Hebrea de Jerusalem y en la Universidad Autónoma de Barcelona. Entre 2011 y 2016 fue invitada a dar seminarios, workshops y lecturas sobre esos temas, y a participar de congresos en Francia, en las universidades de París 8, Rennes 2 y Sorbonne 3 y en Austria en las universidades de Graz, Innsbruck y Klagenfurt. Desde 2005 a 2015 coordinó la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional de Argentina, donde fundó Ediciones La Biblioteca/ colección miliuna, que publicó 21 libros de poesía. Sus trabajos sobre Shoah, Dictadura, representación del cuerpo,al igual que sus ensayos, compilaciones, curadurías literarias y otras performances, pueden consultarse en su sitio web: www.lilianalukin.com.ar


Click en los títulos para leer un poema:

De Cartas, Ediciones de la Flor, 1992, Ediciones del Camino, 2016

carta XL

mi querida: una es una inconciente
y sus actos son como un paseo distraído
por la cornisa a oscuras de la necesidad

así está destinada    a la caída    porque una
es una mujer desprevenida

una inconciente es una    que es capaz     de todo
por amor    la conciencia no trabaja demasiado
(dejo de estar     alerta   y soy la voluntad
de lo que en mí trabaja más: una inconsciente
soy    porque mis actos    por amor    pierden el tino
desnudando en público su verdadera condición:
lo femenino)

con furor alegre por el dolor del golpe
nace una tristeza desmedida porque una sabe
en la caída    la soledad    de la caída

una es una inconciente    que    donde mejor se siente
es en el amor    esa cornisa    donde se organiza
la costumbre    de ser una mujer

(en su falla lo femenino estalla)

De Las preguntas, Ediciones de la Flor, 1998, Ediciones del Camino, 2016

3

¿necesito un desierto para pensar en mí?
la aridez del insomnio calcina como otra soledad
donde hurgo hasta encontrarte
(arena fina este pensamiento de ave
para sobrevolar el pozo)
¿si miro fijo hacia él lograré hundirme
ver ese fondo será al fin    amor y paz?
la velocidad ignora la violencia del amor
¿y yo juzgo los efectos para apurar la causa?

¿qué causa es ésta?
¿ya perdida allí me queda del relato lo feliz?
¿me quedo allí por el relato?

cuento el tiempo para quedarme quieta
¿o es este espacio que anuda
la única justicia de la repetición?
¿qué hago aquí mudada en la espera
cuando lo que represento no llega todavía?

De El Libro Del Buen Amor, Wolkowicz Ediciones, 2015

He descubierto una rama de odio
en la magnolia del parquecito:
no es de nadie el árbol, el paseo,
el descubrimiento.

De quién es el odio?
Ama la magnolia su brote,
su rama que estalla a punto
de floración bella y blanca?
Qué estupor ver esa especie
creciendo, su inocencia
aparente en la forma de
encarnar,
qué deseo de un
alerta a los sentados, los solos,
los amantes de la sombra,
decir: cuidado allí, cuidado así,
yo misma asustada
todavía, conjeturando sobre
modos sorpresivos de proliferación
de un sentimiento

en el reflejo del cristal que el hielo deja
en el tapiz, el musgo en la terraza,
dentro del poso de la taza de café,
hay un odio que crece para alguien
en el cuajo de leche y en la cepa
del vino y en el hilo de coser
puede haber odio.

Camino hacia la zona de luz,
salgo del bosque casi artificial,
de utilería los bancos en la grava,
llevo la rama
pesada, todo lo que miro
se enturbia en el agobio
del recuerdo de un árbol.

Mala semilla durmiendo
entre nosotros, para siempre burlados
en la idea de un Jardín.

De Ensayo Sobre El Poder, Wolkowicz Ediciones, 2015

4-

El amor del lobo por el cordero ama
su debilidad de lobo expuesto al vellón,
a los ojos redondos del pánico. El lobo
ama la piedad que no conoce,
adivinada en el momento del zarpazo definitivo.

 

6-

El amor del lobo por la sangre
del cordero escribe
el drama del rebaño:
ser el objeto de un deseo
que sólo se sacia en el sacrificio.

Ayelén Rives

Ayelén Rives

Colaboradora

(1988, Quilmes) Comunicadora social y poeta. Organizadora del ciclo Club Atlético de Poetas desde 2010 en Quilmes. Es gestora cultural, amante de la naturaleza, los libros y los viajes. En 2015 publicó su primer libro de poemas “Morada”, con la Colección Miliuna.

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