Por Sol Giles.

¿Qué podrían tener en común un abogado, un poeta, un funcionario y un pibe de barrio? Un nombre: Julián Axat.

Todas estas características se esparcen como tinta en su último libro, Offshore, publicado recientemente en Chile por Ediciones Periféricas.

En esta antología de apenas 24 páginas, el autor vuelve a sorprender con una prosa rasgada por la apabullante realidad que lo atraviesa desde lo identitario, lo social y lo político. El trazo preciso y tajante, sin medias tintas, conforma la esencia de una poesía que se rebela ante las rimas y lo políticamente correcto, volviéndose urgente e insurgente por estos tiempos.

“El desorden de los versos son el arma / y la revolución de los poetas / Si me llamas al orden / mejor busca a un policía / yo te arrojaré pétalos por la cabeza”, escribe Axat como prueba de ello.

Su prosa es tan sencilla como laberíntica. Urge ser leída dos o tres veces para lograr desmembrar cada simbolismo, alegoría y asociaciones históricas y literarias. Quizás ello justifique la brevedad de esta selección de poemas.

La literatura rusa, la revolución latente, los resabios del terrorismo de Estado, la ausencia y la desaparición de sus padres y una generación entera, la injusta Justicia, el trasvasamiento generacional, un Estado de derecho mutando nuevamente sobre la lógica de mercado y la pérdida de soberanía, la pobreza y la marginalidad, el barro y la sangre del pasado hincando sobre la piel de los invisibles laten entre líneas en cada uno de los 19 poemas que componen esta antología.

El trazo preciso y tajante, sin medias tintas, conforma la esencia de una poesía que se rebela ante las rimas y lo políticamente correcto, volviéndose urgente e insurgente por estos tiempos

Offshore es una invitación a la fuga poética. El libro le canta piedra libre al autor, ya que delata que fue escrito desde las profundidades del desgarro producido por un cambio de paradigma. Aquí todo se entremezcla, como en las cavidades del mar: lo personal y lo político resultan ser acaso la misma cosa.

Tal como indica el origen de su nombre [N.d.E: “fuera de la costa” sería la traducción literal], esta publicación contiene una poesía sumergida, lejos de la costa, allí donde las palabras tienen otro precio y parecieran jugar sin mueca. Se dislocan, buscan justicia y por momentos trasladan al lector de orilla a orilla. Es que esta hondonada poética pudo haber sido escrita en las mismísimas escalinatas de Tribunales, en una movilización o en los pasillos de alguna villa miseria en las que el autor transcurre sus días brindando asesorías jurídicas gratuitas como coordinador del programa Acceso a la Justicia del Ministerio Público Fiscal.

“Fugarse de todo y de todos hasta que fugarse / sea el egoísmo que nos devore”, escribe en los últimos versos del poema homónimo al libro: casi como una invitación a la mismísima poesía.

Sol Giles

Sol Giles

Colaboradora

(Libertad, 1986). Periodista, poeta, artista visual y militante política. Peronista, bostera y kirchnerista. Su mejor libro es el que aún no publicó, pero escribe, escribe y escribe compulsivamente aunque aún no sabe a dónde va a parar todo eso.

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