Por Sara Eliana Riquelme.

Sara llevó a la poeta Etherline Mikêska frente a un grupo de alumnos para que la entrevistaron. El resultado, aquí lo publicamos.

En marzo aparecen los primeros aires frescos y los verdes comienzan a fugarse, intimidados por el equinoccio. Llega el otoño: para muchos, entre los que me cuento, la mejor estación del año en la Patagonia. La estabilidad del tiempo, la temperatura ambiente agradable con vientos moderados, los rojizos y dorados, los estertores de la cosecha y la llegada de las fiestas agrarias le dan a la región la magia. El destino ha querido que en este momento tan particular del ciclo las miradas se vuelvan hacia las mujeres, quienes le dan su acento a la belleza del paisaje.

Hemos elegido este mes para publicar una entrevista colectiva realizada por los alumnos de la mañana de 3ºA de la cátedra de Literatura y Formación de Lectores del Profesorado en Enseñanza Primaria del Instituto de Formación Docente Nº 6 de Neuquén. Para ello se invitó a una escritora de la región para compartir una de las últimas clases del 2016. Conocemos e invitamos a Etherline Mikêska no solo por sus letras de larga trayectoria sino también por su continua labor en las más variadas disciplinas, desde la limpieza de su casa, la atención de sus plantas, los talleres de tejido y las exposiciones de su Fundación, la gestión cultural con las personalidades más destacadas de la literatura y el arte, su gestión política en favor de preservar y consolidar los valores culturales de nuestra región en nuestra América.

Lamás Médula: Etherline, ¿Dónde naciste? Contanos un poco de tu infancia. Datos sobre tu vida familiar, hijos, nietos …etc

Etherline Mikêska: Nací en Chile, y conocí la región de mi nacimiento después de los 40 años. Mamá ante el progreso surgido, no pudo decirme dónde, eso le dijo muchas cosas a mi sensibilidad, tanto que para los chilenos soy argentina y muchas veces los argentinos pensaron qué estoy haciendo acá. Hasta que un día vino la respuesta tras algunas condecoraciones recibidas en Latinoamérica, Centro América y parte de Oriente que me transformaron en Ciudadana del mundo. Eso me hizo muy feliz porque tenía la tierra toda para mí y aceptándome buenamente. Mi infancia transcurrió siempre llena de interrogantes, imaginerías y travesuras como hacer cine de cartones a los peones de la chacra y a sus hijos a los siete años. Papá me había fabricado una cajita de madera con orificios en un lado para rodar dos palitos redondos donde envolvía las imágenes y un teloncito de tela que yo misma elegí de dos colores, los domingos estaban sentaditos debajo del sauce esperando cine, creo haberlo hecho hasta los 9 años en que comencé a escribir cuentos. Por entonces gané para mi escuela una bibliotequita con libros por mi cuentito premiado que no recuerdo el título y fue muy lindo; aún me queda alguno de los que me tocaban a mí. Mis padres llegaron de Chubut hacia Neuquén. Papá era carpintero, ebanista el mejor, siempre hubo olor a maderas en casa y me quedó la costumbre de serruchar y clavar clavitos por ahí en las tablitas. Me casé muy joven, tengo 4 hijos; 3 varones y una mujer que me han dado hasta ahora 7 nietos y 3 nietas. Danka es la última que tiene 3 años.

LM (Florencia): ¿Cuándo comenzaste a escribir y cómo aparecieron tus primeras letras?

EM: Desde que tengo conocimiento escribo, me escondía debajo de la cama por las mañanas cuando todos estaban ocupados en la chacra, contaba lo que veía y le agregaba cosas graciosas, los vestía de colores, cuando todo era en gris, marrón, azul y negro. A mamá le encantaba, que le inventará flores a los vestidos y fueran tan cortitos que no permitieran agacharse a mis heroínas, escribía que el pis de los conejos y de las gallinas servía de perfume para despertar a los amiguitos. En fin, esa era mi escritura inocente, hasta que la inundación me llevó todos los cuadernitos e iba y volvía a la escuela llorando… Creo que a veces lo sigo haciendo en el recuerdo. Una de las cosas que hizo cambiar mi mirada sobre mi escritura fue padecer de un tipo de leucemia que hoy está superada. Caminé por los bordes, las cornisas y vi de otra manera esa construcción. También me queda dar el mensaje de que nada es más importante en la vida que vivir y desarrollarse como gente, personas. Habría que inventar un título- digo siempre- para recibirse de gente. Sobre todo en este siglo cargado de transiciones y la falta de capacitación permanente. Leer el mundo también nos hace más fácil transitar el camino de la palabra, tan poético ese sentido de pensar la escritura.

LM (Alejandra): ¿Cómo ha sido tu vida política?

EM: No me ha sido indiferente, de hecho fui candidata a diputada, también a intendente, el problema de la política a un escritor lo afecta, lo descarna, porque se ve con mucha impotencia la falta de resolución de problemas que diariamente surgen a la humanidad. Parece que todo lo aprendido no alcanza y no se puede quedar bien con Dios y con el Diablo. La falta de estrategias para calmar los nichos socio–culturales no pasa tanto por la ineptitud sino por la soberbia y a veces mostrar quién tiene la fuerza. Eso se mide constantemente.

LM (Romina): Contanos sobre la labor de la Fundación Lecturas del Sur del Mundo.

EM: Crear o fundar una Organización es siempre contestataria al Estado, ya que se fundan para hacer cosas que faltan y que el Estado no hace. Creo que ha sido mi función política másfuerte. Dedicada a problemáticas que surgen a diario en los niños, jóvenes y adultos, que es no saber leer. No se aplican técnicas durante la lectura, se lee y que se entienda lo que se entienda. En estos momentos la educación latinoamericana en ese sentido está atravesada por un estancamiento, y no son los maestros quienes son responsables, sino de quienes vienen con mandatos superiores.

LM (Verónica): Hablanos de tu última obra, a presentarse en marzo 2017.

EM: Mi última obra, se ha venido con el pan bajo el brazo. Por suerte, el breviario “Pupilas voraces”, que es un librito pequeño de 120 páginas y de distribución gratuita, ha llegado a confines inimaginables. Es mi contribución al flagelo de la violencia de género, infancia y trata de personas. Está bien macerado (unos 6 años) pero cada vez que lo repasaba se iban agregando realidades en ficción muy fuertes, crudos, pero se fueron validando críticas favorables que hicieron darlo a luz. Está escrito coloquialmente y con un lenguaje sencillo pero denunciativo hasta la médula. No quería dejar la duda en mi enorme pesar y que ocurren con tanta velocidad uno del otro, fui sintiendo que las voces que nos faltan o que fueron aniquiladas se apropiaban de los textos y querían salir y gritar. Y creo, siento que soy una portavoz válida que no quiere dejar lugar al olvido.

LM (Jessica): ¿Cómo es tu trabajo en el estudio de la lectura?

EM: El estudio de la lectura es donde se comienza a desgranar la comprensión lectora. Es fascinante: una encuentra un mundo de asombro, descubrimientos, que generan luego estrategias que aplico en las capacitaciones que hacemos desde la Fundación en distintas Universidades, con profesores, colegas etc. Creo que es el mundo que siempre quise habitar, hay refugios muy importantes que nos hacen falta para apropiarnos de sus mensajes, de puertas abiertas a toda hora, en la inmensidad de un libro y la capacidad de quienes lo escriben para disfrute de todos. Hay autores que dejan un gran mensaje al territorio de la palabra, que es tan amplio, diverso y transformador. Que estos quijotescos siglos del lenguaje, nos encuentre cada día más humanos y más capaces de generar un pensamiento libre. Este último tiempo tengo muy claro el papel que juega en el mundo LA MUJER, esa mujer común, con problemas como todas, pero que necesariamente necesita el apoyo firme y sincero de todas y trato de estar en alguna situación aunque sea desde la palabra. En cuanto a la literatura escrita en la Región conozco y reconozco en toda su diversidad un corpus que da rienda suelta a un imaginario completo, absorto en la carga social, sin tapujos, valiente con buena variedad en los géneros. Eso me gusta mucho, en estos momentos hay mucha juventud, disfrutando de escribir tanto solos o con, o desde talleres el abordaje en las temáticas son realmente sorprendentes. Estoy contenta con lo veo y escucho…

 

En nuestra cátedra de Literatura nos ha gustado compartir con estos representantes culturales de nuestra región, al estilo que describiera Eduardo Galeano: “A mí me interesa la sabiduría que combina el cerebro con las tripas, la que combina todo lo que soy, todo, sin olvidar nada”. (Eduardo Galeano). Nos gusta ver a nuestros escritores y escritoras como a nuestros referentes culturales pero también con la sencillez de cualquier vecino: con una escoba barriendo una vereda, con una azada cuidando las plantas, conversando con su público en cualquier lugar sin demasiados protocolos, dando clase en un aula de un establecimiento educativo de nivel superior como en este caso, o explicando en la Legislatura de Neuquén, a los representantes del pueblo, por qué es necesario tener un Día de la Poesía Neuquina en el natalicio de la poeta Irma Cuña, como lo ha hecho Etherline. El aura de estos trabajadores de la cultura la da su permanente labor cotidiana en relación con las personas que los rodean y lo que diariamente dejan sembrado para las generaciones venideras.

Sara Eliana Riquelme

Sara Eliana Riquelme

Colaboradora

Docente en el área de Lengua, en el IFD N° 6 de Neuquén. Egresada de la Universidad Nacional del Comahue: Profesorado en Letras, Lic. en Letras, Especialización en Historia Contemporánea. Ha participado en trabajos de investigación en la Fac. de Ciencias de la Educación en la UNComahue y ha dirigido investigaciones en el INFD. Cuenta con publicaciones de libros y artículos en distintos soportes, siempre sobre temas inherentes a la educación en relación con el lenguaje.

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