Por Roberto Liñares.

Para mí era un honor tan sólo pasar por la vereda de Don Jorge. Y sólo una vez acerté a escuchar los flejes de su cama y sonreí pícaramente hasta rebasar la ventana. Pero aquella noche fue distinta para siempre. Ya tres metros antes sentí la agitada conversación que me fue imantando hasta la reja, y a la cual mi asombro solo permite la reproducción fiel, si hay algo fiel en esta tierra. Me parece estar otra vez agazapado, aprovechando el mal pliegue de las cortinas para atisbar. A esa conversación estoy yendo…

¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Cómo han entrado a la pieza?! Dijo Don Jorge agitando la sabana, que dejó ver su desnudez y la de la china YokoDak, la última que le conocí.

Eso poco importa, pero prenda la luz y se va a acordar bien de nosotros.

La luz, como siempre, disipó las dudas.

¿Aquí? Ustedes son…

Juan Pablo Sartre y Andrés Bretón. Y venimos a ver si es tan guapo…

Esto es una ficción, dijo sobresaltada Yoko.

No menos ficción que el hecho que estemos desnudos después de la fatiga del amor y que yo tenga estos músculos. ¿Qué quieren y qué es eso de saber si yo soy guapo o no?

Ud. dijo una vez, allá por 1932, en uno de sus libros que… Andrés, sacá el papel que no quiero equivocarme ni en una sílaba… dijo:

“…A Paris le interesa menos el arte que la política del arte: mírese la tradición pandillera de su literatura y de su pintura, siempre dirigidas por comités y con sus dialectos políticos: uno parlamentario, que habla de izquierdas y derechas; otro militar, que habla de vanguardias y retaguardias…”

En fin… Se lo vamos a decir claramente y de una: nos sentimos aludidos. Y por nuestro honor y el del espíritu de todos los franceses…

No conozco a la totalidad de esos señores… Dijo Don Jorge con la ironía que le era propia. Pero la respuesta fue rápida y filosa.

Entonces va a conocer la hoja de nuestros cuchillos… Alé,alé, bourgeois…

Yoko,Yoko, alcánzame por el mango la hoja de mi cuchillo…

Vos no tenes cuchillo ni hoja de cuchillo, sino tenes cuchillos en la hojas. ¿Voy a la biblioteca?

Ante esto Don Jorge, lúgubre y helado, dijo: Soñé este momento desde mi detenida niñez en una ventana y en un jardín de Palermo. Seré valiente como Don Nicanor. Trataré de ser valiente todo el olvido y todo mi silencio.

Policía, policía…! Aulló YokoDak, instantánea.

Los franchutes huyeron por el pasillo, trastornando los malvones y haciendo teclear el ajedrez del patio. Cambié la ventana por la puerta. Tan pronto como me los topé, nos incomodamos segundos que fueron suficientes. Luego entré a la pieza, aprovechando que todo estaba abierto por la huida.

¿Qué haces acá pendejo? Sólo servis para estorbo… gritó desencajado.

Don Jorge, creí que corría peligro…

Andate… Además de inútil, insolente. ¿No ve que estoy con mi señora? Aquí no ha pasado nada. Cerrá todo carajo. Andate, fuera…!

Si me necesita, estoy en el café de los Lamborghini…

Fuera te dije, inservible…

Todo fue como un ventarrón. Salí. Los arrastré de Gaona hasta Juan B. Justo. Un papel que sobresalía del conteiner me sirvió para limpiarlo y volver a calzarlo.

Me fui deslizando sin cansancio por la noche animal, pensando si los pastos conversaran, si esa actriz llamada Eva hubiera puesto sus ojos en el presente de esta mi secreta pero venturosa valentía, hasta que la luz mortecina del café, me hizo entrar hipnotizado.

Y fue así, tal cual, Don Leónidas, aunque usted no me quiera creer. Se lo estoy repitiendo desde que se fue a tomar el 47 y yo sé que no me cree. Nadie en Villa del Garque, ahora Villa Santa Rita, lo sabe. Pero fue así. Yo sí que metí las patas. Don Leónidas, usted con los ojos eternamente entornados, siempre riendo… por favor, créame una vez en la puta muerte…

Roberto Liñares

Roberto Liñares

Colaborador

(1955, Buenos Aires) Poeta. Sus obras han sido publicadas en distintas revistas, y formado parte de numerosas antologías. Ha recibido varios premios (Biblioteca Belisario Roldán, Departamento de Extensión Universitaria de la Facultad de Derecho, Club Banco Provincia, Central de los Trabajadores Argentinos, Secretaría de Cultura de la Asociación Bancaria, etc.). Participa en distintos recitales y “performances”.

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