Por Valeria Alfie.

 

Medicalización en la infancia, bullying, diagnósticos como prisión para niños, realidad social y su influencia en los más chicos, concepto de nativos digitales, y el atropello del Gobierno de CABA con la pretendida detección de dislexia y dificultades de lectoescritura en salitas de dos y tres años.

LAMÁS MÉDULA: ¿Qué son los nativos digitales?
GABRIELA DUEÑAS: Los nativos digitales son las nuevas infancias en las que los chicos desde que nacen están en contacto con pantallas. Estamos asistiendo a cambios culturales equivalentes a la llegada de la imprenta. En un subte, en un tren, todos están tecleando. El niño mira a su alrededor y se va construyendo en espejo, a partir de lo que ve. El contacto frecuente e intenso con pantallas, va haciendo que las funciones cognitivas se modifiquen. Tal como decían Piaget o Vigotsky, la inteligencia no viene dada, sino que se va construyendo por las experiencias socioculturales, los modos de prestar atención, de procesarla, de comunicarla en forma oral o escrita. Y está fuertemente determinada por las variables socioculturales. No entender esto es una de las causas de la patologización de la infancia.
LM:¿Qué debemos entender por patologizar la infancia?
GD: En las escuelas sobre todo, los chicos captan la información y la procesan de manera diferente. Como a su vez la enseñanza no está actualizada, la forma en la que se manejan resulta extraña para los adultos y terminan etiquetándolos. La etiqueta más frecuente es el ADD (Nota de la R: ADD, Attention Deficit Disorder o Trastorno Déficit por Atención) y ahora está de moda también la dislexia, que por lo general la asocian al ADD. Por este motivo estuve varias veces en el Congreso de la Nación y lamentablemente se sancionó una Ley de la Dislexia que se corresponde a un paradigma positivista, conservador, ligado a la industria farmacológica y que define a la dislexia como un trastorno neurocognitivo de origen genético. No tiene en cuenta las variables sociales, culturales, emocionales, didácticas, ni pedagógicas.
LM: Esos trastornos ¿tendrían solo un origen biológico?
GD: El aprendizaje es algo relacional entre el que enseña y el que aprende. No se puede desconocer el contexto; el proceso de aprendizaje es una construcción. Si el aprendizaje fuera innato no existirían las escuelas. Este recorte es un reduccionismo que pertenece a la edad media.
LM: ¿Qué opinás de los diagnósticos en la infancia?
GD: Los diagnósticos tienen que considerar las variables biológicas pero no quedarse reducidos a ellas. El ser un humano no es un soporte biológico, un cacho de carne, es mucho más que eso. En los diagnósticos tenemos que indagar cómo interactúan de manera dialéctica y compleja, variables sociales, culturales, psicológicas, económicas, pedagógicas didactas. Reducirnos a una sola variable nos achica la mirada; impide comprender la problemática y el paso siguiente va a ser inadecuado. Detrás de los trastornos de ADD, oposicionistas, del bullying, hay —por ejemplo— problemas de violencia de género, que es la que se padece de manera silenciosa hacia el interior de la familia. Esta sociedad acalla, convalida y replica. Es mejor pensar que el niño pega porque nació así y reeducar, reprogramar; no hablar sobre la historia familiar, social, en donde se crió. Esta violencia se ejerce hacia los más vulnerables. Por eso, los que trabajamos con la infancia tenemos que garantizar la escucha, ver qué es lo que está silenciado. Los niños no pueden decir en general con palabras que están siendo objeto de prácticas de violencia, lo cuentan de otras maneras. Imaginemos la sensación con la que crecen: no son escuchados y son doblemente violentados al ser etiquetados tempranamente.

LM: Las estructuras psíquicas ¿se corresponden a cada época?
GD: Podemos tomar a Silvia Bleichmar, cuando dice que el modo de ser y estar en el mundo está teñido por las características socioculturales. No seríamos como somos ni pensaríamos como pensamos si no fuera por la época y el contexto en el que nacimos. En la Edad Media un chico con epilepsia era tratado como alguien poseído por el demonio, era el paradigma imperante. No podemos despojarnos de lo que nos fue constituyendo como sujetos, y que tiene que ver con los contextos de crianza y educación.
LM: ¿Qué papel juega la industria farmacéutica en todo esto?
GD: Hay grandes negocios ligados a esa industria. Asocian dislexia al ADD, otro invento del mercado para el que han tomado recortes en el campo de las neurociencias. Nadie niega que hay chicos a los que les cuesta prestar atención, hacerle caso a la seño, —que en este contexto están, además, tan devaluadas—; estas dificultades están a la vista, son síntomas de problemáticas complejas donde intervienen una serie de variables que tenemos que indagar y no salir a taparlas. Es como si tuviéramos fiebre y nos dijeran que es de origen genético para medicarnos de por vida. Ahí está el gran negocio que abarca todas las áreas de la salud y está asociado con la medicalización.
LM:¿Por qué sucede esto?
GD: Porque nos necesitan enfermos. La patologización es un proceso por el cual a nosotros que somos sujetos de derecho, nos necesitan enfermos. Pathos viene de enfermedad. Necesitan dominarnos a partir de síntomas que aluden a problemas socioculturales o psicológicos, y que son mucho más complejos que hacer un recorte solo en lo biológico.
LM:¿Y qué nos podés decir de esta tendencia a poner el acento en la enfermedad?
GD: La industria farmacéutica, junto a la armamentista, mueve fortunas. Les conviene tener cada vez más clientes. Los clientes seríamos las personas enfermas. Nos precisan enfermos y crónicos, así nos tienen de clientes de por vida. Por eso a todas las enfermedades les atribuyen una etiología genética, para medicar. Somos objeto de estas prácticas porque detrás hay intereses económicos. La industria armamentista, para vender, tiene que producir conflictos bélicos y generar en los individuos la sensación de inseguridad y paranoia, con eso solo alcanza para que se necesiten comprar armas. La industria farmacéutica opera con las mismas lógicas.
LM: ¿Son equiparables?
GD: Sí, porque generan una misma lógica. Y desde esa lógica, enfermarte es tu responsabilidad, y mientras las detectes tempranamente y entres en tratamiento por estas supuestas enfermedades genéticas, más se podrán atenuar los efectos no deseados. Lo dice el DSM (Manual de Psiquiatría), si no se detectan tempranamente ciertos trastornos, de adultos van a tener dificultades para conseguir empleo. Es perverso, porque este paradigma hace que la responsabilidad de que los jóvenes no consigan trabajo en la actualidad, sea de sus padres, de sus docentes, por no detectar esos trastornos para prestar atención, para hacer caso, para quedarse quieto. Es de un nivel de perversión increíble porque se hace responsable a personas de una problemática de la que el Estado se desentiende.
LM: La industria farmacológica ¿encontró un nuevo nicho en la infancia, entonces?
GD: La infancia es uno de los nichos más buscados de la industria farmacéutica. Cuanto antes etiqueten a alguien de enfermo, lo tendrán de cliente de por vida. Muchos colegas del campo de la salud, de la mano de docentes que no tienen mucha conciencia, pero están colonizados, ponen etiquetas diagnósticas a niños que terminan siendo medicados. Tenemos que revisar las concepciones de niñez. Siguen esperando que lleguen a sus aulas chicos como eran antes. Si educamos y miramos a un niño como deficiente o trastornado mental, si le sacamos certificado de discapacidad, pasamos años de su vida con una multitud de tratamientos, es probable que termine asumiéndose como tal, porque se construye la identidad, en gran medida, a partir de la mirada de los otros. Tarde o temprano el sujeto se asume como enfermo.
LM: ¿Cómo llegan a ser medicados los niños desde edades tan tempranas? ¿Qué responsabilidad tiene el Estado?
GD: Un ejemplo. A fines de 2018 se destapó una problemática que no trascendió: descubrimos gracias a la intervención de maestras de nivel inicial, que las escuelas de CABA solicitaban autorización a los padres con el fin mejorar la calidad educativa y detectar problemas de aprendizaje. El objetivo era realizar estudios en las salitas de jardín de infantes. A estas maestras les pareció raro. Y así fue que diversas organizaciones, agrupaciones integrados por profesionales de la salud, gremios y abogados, fuimos a pedir explicaciones al Ministerio de Educación de CABA, ya que estas prácticas vulneran seriamente los derechos e la infancia. Hay una Fundación preparada para entrar en los jardines de infante de CABA para detectar casos de ADD, TGD, dislexia y validar los “estimativos” que tienen de EEUU. Allí sostienen que alrededor del 10% de la población infantil padece este tipo de trastornos, y deben estar en tratamientos cognitivos conductuales y medicados; en suma, si no tenemos la cantidad de niños con estos problemas, es porque las maestras no los detectan. En breve estaremos iniciando acciones para frenar el avance de este tipo de estudios o investigaciones, dándole impulso y difusión para que se visibilice, a través de un frente de profesionales abocados al resguardo de los derechos de los niños.
LM: En sala de tres los niños deberían estar jugando.
GD: Claro!…Y a los tres años por supuesto que van a encontrar dificultades en la lectoescritura! Es como pretender que un niño a los seis meses camine.
LM: ¿Cuándo se detectaron los primeros diagnósticos de ADD?
GD: Esta epidemia de los chicos con ADD comenzó a finales de los 90. Antes, los niños les hacían caso a las maestras; en estas nuevas formas de ser y estar en el mundo, los docentes perdieron autoridad, están devaluados por lo que los chicos los interpelan, los desafían. La palabra del docente tiene la misma autoridad que la de un compañero. Si el Estado Nacional desautoriza a los maestros de ahí para abajo vamos mal. Cuando los docentes en Provincia de Buenos Aires hicieron paro porque no les pagaban paritarias, la gobernadora María Eugenia Vidal convocó a vecinos para que se hicieran cargo de las aulas; el mensaje que se dio fue que para dar clases no se requiere formación específica; reemplazar a docentes por vecinos es un desprecio y desautorización al rol docente que los chicos captan y por eso interpelan y desafían a la autoridad. Para enseñar tiene que existir cierta asimetría, cierta autoridad, que no tiene nada que ver con el autoritarismo; es necesaria para transmitir conocimiento y eso se ha roto con la posmodernidad.
LM: ¿Qué opinás de la cantidad de femicidios que se registraron desde que empezó el 2019?
GD: El registro permanente de femicidios de manera reiterada en las pantallas promueve su naturalización y su réplica. Eva Giberti demostró que al haber tomado estado público el femicidio donde un integrante de Callejeros prendió fuego a su mujer, aumentaron los femicidios con esa modalidad; una modalidad que no se había visto antes. En EEUU se produjo el mismo fenómeno con los que entran con armas a universidades y matan gente; se dieron cuenta que mostrar era naturalizar y promover la réplica y tomaron precauciones respecto del tema; deberíamos hacer lo mismo.

LM…¿y las violaciones en manada?

GD: Rita Segato habla de estos ataques en manada como una situación en la que los varones necesitan demostrar su virilidad frente a otros varones. Es interesante el concepto de la corporación masculina: a los varones se les exige no mostrar aspectos más sensibles, no mostrarse débiles. Esta lucha que enarbola el feminismo debería ser una lucha por todos. Los varones también padecen el patriarcado.

LM: Como especialista en estas temáticas, ¿qué le dirías al Presidente? ¿qué sugerencias le harías?

GD: Pienso que no está dispuesto a escuchar. Y me da la impresión —y lo digo con toda prudencia—, que estamos frente a un discurso de carácter psicopático. Cuando hablamos de psicopatía no hablamos de enfermedades mentales. Un psicópata es una persona a quien no le importa el otro, no tiene empatía, no siente culpa, no siente vergüenza. Puede mentirnos de manera descarada y no se le mueve un músculo de la cara. ¡Solamente le interesa lo que él quiere y además suele ser manipulador, seductor y esto es lo que pareciera verse en el presidente…hace poco decía que le preocupa la industria nacional, que su administración promueve el trabajo! No creo que se esté equivocando ni que sea torpe, cumple órdenes, y las cumple muy bien. Tiene que cerrar los números de acuerdo a lo que le indica el FMI. A Macri lo único que le interesa es el dinero. Macri no tiene patria.

LM: ¿Qué produce en la gente este tipo de discursos?

GD: Estos personajes psicopáticos dan discursos psicotizantes que enloquecen a las personas. El uso de la desmentida que utiliza alguien con autoridad, donde se desmiente la realidad, hace que empecemos a dudar de lo que vemos y pensamos, renegando de la propia realidad para repetir lo que dice esa persona, la que tiene autoridad. Tiene que ver con el discurso “estamos mal pero vamos a estar mejor”. Este es un gobierno que dice promover la industria nacional, la educación, que le preocupa la población en situación de calle, que va a bajar la inflación y todos los días pasa lo contrario. Como consecuencia, terminamos peleándonos con nuestro almacenero amigo al pensar que está especulando con los precios, cuando está trasladando los aumentos que tiene de luz, gas, etc. En el debate presidencial con Daniel Scioli del 2015, Mauricio Macri decía que no iba a destruir lo hecho sino a construir. Esta es la actitud típica de lo que se describe en los manuales de psicología como la psicopatía. La situación política que estamos padeciendo es grave.

LM:…¿y cómo influye en la salud de la población?

GD:…es tan grande el sufrimiento psíquico que las personas se enferman, mueren, ya que afecta al sistema inmunológico directamente. Ya lo vimos en los 90. Las personas no sabían si al día siguiente iban a tener trabajo y esto termina recayendo en los más chicos. Detrás de cada empleado que se queda sin trabajo hay una familia y los niños y niñas son los más vulnerables. Se confirma la teoría famosa del derrame. Lo que no aclararon es que el derrame era de malestar. Frente a esto ¿con qué nos vamos a encontrar en las aulas?: niños con dificultades de conducta y aprendizaje, que es la manera que tienen de contar lo que les pasa, de decir que están preocupados, que absorben este malestar social.

El recorte es el verbo privilegiado del neoliberalismo. Este tipo de miradas recortadas, descontextualizadas, que hacen foco en lo biológico, están ligadas a la meritocracia, donde todo depende de lo que haga el individuo, como si fueras un ser aislado y no viviera en un contexto social.  El Presidente Macri dice que lamentablemente tenemos que pasar por todo esto por culpa nuestra. Nosotros hemos generado esta situación por lo cual hoy nos tenemos que privar de tantas cosas básicas. Se está cerrando la industria, se van del país los científicos, los maestros no pueden dar clases, las escuelas se vienen abajo.

LM: Volviendo a la medicalización ¿cuál sería su definición?

GD:  Es la mercantilización de la salud que impacta también en la educación. No se piensa a la salud y a la educación como derechos sino como bienes del mercado. Nadie está en contra de la medicación de ningún tipo, al contrario, es innegable que la llegada de los psicofármacos han cambiado la calidad de vida de las personas con sufrimiento psíquico. Los avances de la ciencia con respecto a darle un antipsicótico a alguien que está con un brote, un antibiótico a alguien que está con una infección, las vacunas, son innegables. Que quede bien claro que no estamos en contra de la medicación. La medicalización alude a un abuso en las prácticas que apelan de manera inadecuada no solo a las drogas psicoactivas sino al conjunto de prácticas de carácter médico.

LM: ¿Cuáles serían esas prácticas?

GD: En primer lugar, los tratamientos que ellos llaman multidisciplinarios y yo llamo multitudinarios, a los que debe asistir un chico con estos diagnósticos de los que hablábamos (ADD,TGD, TEA, etc.); reprogramación neurolingüística a cargo de fonaudiólogos, reprogramación del pensamiento a cargo de psicopedagogos, el adiestramiento cognitivo conductual de habilidades sociales a cargo de psicólogos, la rehabilitación en la coordinación óculo manual a cargo de psicomotricistas, de terapistas ocupacionales. Si sumamos la cantidad de tratamientos no le dan las horas del día para dormir y ni que hablar de jugar, que es un derecho. Además ese chico va a la escuela. Entonces ¿qué tiempo le queda para vivir su infancia? A ese chico le estamos robando la infancia. Silvia Bleichmar decía que una sociedad que no cuida su infancia está hipotecando su futuro.

LM: ¿Ves el bullying asociado a la violencia social?

GD: Al bullying primero le sacaría el nombre en inglés, nosotros tenemos una producción teórica argentina maravillosa que vale por sí misma. Prefiero llamarlo Acoso entre pares. Es el hostigamiento hacia un chico en particular que se toma como objeto de estas prácticas agresivas que van desde las burlas hasta la violencia física. Para que eso se instale en el ámbito escolar es necesario que haya compañeros testigos. Este acoso entre pares no se produce si el agresor está a solas frente al compañero víctima. Se trata es de las relaciones de poder. Quien tiene más poder que el otro, por eso la necesidad de los testigos, para convalidar. Para desarticular esto hay que entenderlo como una problemática compleja y de carácter grupal, no caer en el error de pensarlo de manera psicologicista. No podemos pensar los conflictos solo como biológicos o psicológicos. Hay un contexto socio histórico que no podemos desconocer.

Gabriela Dueñas es Doctora en Psicología, Licenciada en Educación y Psicopedagoga.

Profesora Titular de Psicología del Desarrollo I y II de la Carrera de Psicología y Psicopedagogía y del Seminario de Posgrado “Lenguaje y Pensamiento” de la Maestría sobre “Dificultades de Aprendizaje” de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador, USAL.

Profesora de Seminarios de Posgrado en Universidades Nacionales, entre ellas, Facultad de Psicología y Medicina de la Universidad Nacional de Rosario UNR; Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, UNSA; Facultad de Educación, Departamento de Posgrado de la Universidad Nacional del Comahue, Sede Cipolletti-Río Negro, UNC; Posgrado de Psicopedagogía del Instituto Universitario del Gran Rosario. IUGR; Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Chubut, UNSJB; Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Pampa, UNLP.

Docente de Seminarios de Extensión y Profesora invitada de distintos Programas y Carreras de Posgrado de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires Integrante del Equipo Docente a cargo de los Cursos: “Reforma del Código Civil de la Nación. Incidencias en el campo de la Salud Mental”; “Ley Nacional de Salud Mental. Adecuación de las prácticas a la nueva normativa vigente. Sus alcances sobre la población infanto-juvenil” y “La compleja trama de la violencia y su impacto sobre las infancias” Organizados por el Instituto de Estudios Judiciales de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

Es autora de los libros “Niños en peligro, la escuela no es un hospital” , “Invención de enfermedades. Traiciones a la salud y la educación” (en coautoría con León Benasayag ), “NE 268 Autismo, ADD, TGD, TOD, Bipolaridad / La escuela: nuevos paradigmas / TIC” (junto a autores varios), “¿Niños o síndromes?” (junto a autores varios), y “Problemas e intervenciones en las aulas” (junto a autores varios), entre otros.

1 Comentario

  1. leandro gamba

    excelente nota…soy pediatra y me gustaria contactarme con la dra. Comparto su posicionamiento , y la claridad conceptual …esta es la nueva batalla que debemos dar aquellos que defendemos los derechos de niñas niños y adolescentes…hace algunos años enfrentamos los ensayos clinicos en niños y puedo asegurar que es una ardua lucha ..los que pensamos igual debemos estar juntos , en serio….

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Valeria Alfie.

Valeria Alfie.

Colaboradora

Es Licenciada en Psicología (M.N27491). Trabaja en Orientación para Padres, integró el CITTRAL, Clínica de Trastornos Alimentarios, y se especializó en Clínica de la Primera Infancia en la Escuela de Formación de Esteban Levín. Realizó un Posgrado en Psicoanálisis en la Sociedad Psicoanalítica del Sur.  Sus artículos y comentarios han aparecido en medios gráficos y electrónicos de divulgación científica general. En 2016 publicó “Baila como puedas, Diario de un trastorno neurológico. Alcances de la plasticidad cerebral” (GES / Colección Salud Total)

contacto@valealfie.grupoeditorialsur.com.ar

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