Por Pablo Campos.

 

Esta es la historia de Jorge Giles, un hombre que buscó toda su vida a los responsables de violar y humillar a su Patria. Un hombre que retrató a los enemigos de siempre y dejó testimonio escrito del horror impulsado por los enemigos de todo. En estas notas (primera y segunda parte) Revelará sus secretos, como testigo privilegiado —igual que el protagonista de la película El secreto de sus ojos—de la crueldad del poder cuando tiene en la mira a su eterno adversario: el Peronismo.

El lugar pactado El Cedrón, pizzería mítica de Mataderos donde Jorge Giles rehízo su vida luego de ocho años en prisión (1975–1983), por haber sido partícipe de aquella juventud de los setenta. Con la llegada de Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández vio renacer aquellas banderas y fue un militante activo y parte fundamental de la creación del Museo del Bicentenario y del Museo Islas Malvinas. Hoy con un gobierno represivo, conservador y antiperonista es una voz de referencia a la hora de comprender el presente y reafirmar el lugar vigente del peronismo como un movimiento popular y nacional.

LAMÁS MÉDULA —¿Qué representa la reciente movilización del 24 de marzo en el contexto de un gobierno netamente conservador y neoliberal?

JORGE GILES —Me parece que la marcha del 24 de marzo del 2019 es la expresión fiel de que no nos han vencido. Es importante desmenuzarlo. A nosotros como el campo popular en su conjunto pudieron habernos ganado, a nosotros pudieron habernos derrotado, a nosotros pudieron habernos quebrado políticamente. A nosotros pudieron habernos hecho lo que hicieron con otros pueblos de América, con otros pueblos del mundo, a los que transforman en un músculo agonizante, un músculo cansado, un músculo que deja de tensionar con su propia historia e incluso con la historia de la humanidad.

No es ese el caso de la Argentina, y te lleva a decir eso los centenares de miles de personas que se movilizaron, no tan solo en Capital Federal, sino también en muchas plazas del país. Desde ese punto de vista me parece que la contundencia de esa marcha reanima el temple de lo colectivo. Por otro lado tenía esa nostalgia del futuro. Que estamos volviendo, que vamos a volver. Que esa era la última marcha de un 24 de marzo con la pata civil de la dictadura gobernando. Mucha esperanza. Me parece que habría que reivindicarlo por ese lado.

El otro lado es que se acentúa lo que se viene dando el sentir político, como lo más novedoso que nos viene pasando en los últimos años. Me refiero a político no solamente en lo partidario, sino como pueblo. No es una marcha llorona y que solamente mira con el espejo retrovisor al pasado. Es una marcha donde hay pibes tocando, pibes cantando, pibes bailando, escuelas que desfilan, comparsas y muchas banderas políticas. Mucha presencia del peronismo directamente en la marcha.

Esto si lo ve alguien que despierta ahora le puede parecer algo natural y no es natural. Esto es parte de un proceso. Y eso me alienta a pensar que no hay retroceso en el proceso histórico argentino. Una derrota electoral duele, como nos paso en el 2015, pero no es una derrota política. Si hubiese sido una derrota política no hubiese sucedido por ejemplo la marcha contra el 2 x 1 entre tantas otras.

También es una muestra de cómo está el humor social. Yo digo ´la gente está mal´, y aparte está triste, tienen sobrados motivo para estar triste. Pero cuando se junta la gente pasa a ser otro sujeto, deja de ser gente y se transforma en pueblo, y eso es lo que debemos hacer notar en esta marcha y a uno lo llena de esperanza.

LM Vivimos tres años de un gobierno que ataca y genera una persecución sistemática sobre el peronismo como identidad política, que trajo desazón y retroceso, con una agresividad constante. Con esta realidad podemos ver en esta última marcha a la gente llevar con orgullo aquella bandera, aquella remera o cantito que rememora al kirchnerismo y que tenía guardada.

Por otro lado el mensaje de las madres y abuelas apuntó en gran parte a los jóvenes,  a no bajar los brazos, a seguir luchando. Un discurso que reafirma de dónde venimos, de dónde partimos. Esa construcción de memoria que venimos construyendo hace 43 años pero mirando siempre al futuro.

JG —Yo haría un contacto de esta última marcha con la primera marcha en tiempos de Macri. EL 24 de marzo de 2016 recordemos las miles de mariposas que aparecieron, ese lazo de energía que nos recorrió a todos. Las lagrimas de muchos. La cantidad de gente que hubo aquella vez, me parece que fue una movilización que la historia la va a recordar. Porque después de habernos sacado del ring, de haber ganado por puntos lo transforman en un knock out porque avanzan con todo. Mucho más rápido de lo que nosotros pensábamos. Y esta última me parece que es la coronación de esa expresión popular desde lo más hondo que es la conmemoración de la memoria.

Le agregaré a lo que decís de las Madres, las Abuelas y los H.I.J.O.S, una reivindicación política de los 30.000, de la generación diezmada. Eso tampoco es algo natural, es parte de un proceso de construcción. Néstor fue el primer presidente, la primera figura política que nos saca a la generación diezmada del mero rol de victima para devolvernos el rol de actores políticos de la historia. Cuando él dice vengo de una generación diezmada, somos hijos… está hablando en pasado está hablando en presente y está hablando en futuro. Está diciendo ´nosotros hicimos las cosas mal en muchos aspectos pero tratamos de hacer mover la rueda de la historia´. Nos mataron, nos desaparecieron, nos torturaron, pero sin embargo esa simiente que quedo siguió y sigue estando presente. Fijate que en un párrafo del documento que leen los organismos donde específicamente indican esto. Eso me parece muy importante, el hecho de decir que esa generación deja una marca que es: si la militancia no sirve para cambiar la vida no sirve para un pomo. Si la militancia no cambia la vida o ayuda a cambiar la vida aunque caiga derrotada entonces no es militancia, es un negocio. Es un negocio para un puesto en la lista, para ocupar un lugar. Me parece que reivindicar esa generación es reivindicar los valores. Y eso es muy importante que suceda en este 24 de marzo.

LM En tu columna del 21 de marzo en Agencia Timón, leer aquí, reivindicás  a Rodolfo Walsh desde su mirada crítica y aguda en su carta a la Junta Militar. Cómo logró ver los objetivos detrás del golpe de 1976 cuyas consecuencias hoy estamos padeciendo. Desde lo que representa Rodolfo Walsh, ¿cómo ves hoy la disputa en el periodismo?

JG—Uno cree que el que hace periodismo está dispuesto a dar la vida en cuestión de la verdad. Si el que hace periodismo simplemente es un escriba de copia y pegue, o en el peor de los casos es un tipo que responde a intereses de grandes medios que utilizan al periodismo para sus operaciones políticas, financieras, económicas y  mediáticas, eso no es periodismo.

Sobre Rodolfo Walsh, una cosa es rescatar la entrega, el coraje, estar dispuesto a dar la vida que es lo más sublime del ser humano. Pero también debemos valorar la inteligencia, la agudeza, la necesidad de afinar la mirada hasta donde duela, para descubrir qué es lo que está pasando y porqué está pasando. No es solamente el coraje de arriesgar la vida que es el coraje de escribir la carta y repartirla él mismo, buzón por buzón en cada redacción.

Walsh hace el descubrimiento de la naturaleza de clase de la dictadura. Hablamos siempre de la oligarquía, del imperialismo, pero él no se contenta con eso. Sigue estudiando y llega a la conclusión que hay una oligarquía especuladora. Estaba la oligarquía terrateniente representada en la dictadura. Estaban los bancos. Estaban los militares. Estaban las multinacionales. Pero hay otra cosa que se está engendrando, decía Walsh, y es lo que hoy conocemos como el capitalismo financiero.

Algo distinto, no es el imperialismo como la última etapa del capitalismo, como decía el brillante Lenin. Sino esto que estamos asistiendo: la producción del dinero por el dinero mismo.  Entonces cuesta identificarlo a ese enemigo de los pueblos que es el capital financiero. Hoy muchos se sorprenden cuando  ven que la Sociedad Rural que saca comunicados en contra, es porque el gobierno no representa nada la producción y no le interesa representar. La timba financiera no es una salida de escape, es la naturaleza de este gobierno porque es la naturaleza de clase que sostiene este gobierno. Me detuve en esto porque es lo que tempranamente Walsh vio.

LM El 2 de abril es una fecha que el kirchnerismo volvió a poner en agenda. Saco del olvido institucional en la que se encontraba la causa Malvinas luego del fracaso  que fue el intento en 1982 por la dictadura. Como partícipe de ese proceso ¿cómo fue pensar, proyectar y luego dirigir el museo Islas Malvinas y cómo lo ve hoy con el gobierno de Macri?

JG—La presidenta Cristina me convoca y me hace varios planteos. El primero fue hay que sacarle el olor a guerra que tiene Malvinas, no tiene que ser un museo de la guerra sino de la causa Malvinas, que no son la misma cosa. Tiene que ser un museo de la causa porque no puede ser que el eco vago que dejó la dictadura nos arrebate la memoria de Malvinas.

En primer lugar se me ocurrió asumir que iba a ser el primer museo del Estado con guion. Que vos entraras al museo y tengas un guion para recorrer, por eso lo de los cuatro sectores: vida, pasión, muerte y resurrección. En la primera etapa se muestra la fauna y la geografía de las Islas Malvinas. Buscando que aprendamos que las Islas Malvinas no se parecen a la Patagonia, son parte de la Patagonia. En el tramo de la segunda parte contamos la historia del viaje de las islas, cómo llegan los colonizadores.  Contamos quién fue el gaucho Rivero y lo reivindicamos.  En la tercera parte, la muerte es la guerra, y reivindicamos con mucha fuerza la entrega de la vida de los pibes que llevó la dictadura y al mismo tiempo condenamos a la dictadura y al hecho de la guerra. Por eso nosotros no reivindicamos al 2 de abril por sí mismo, reivindicamos a los excombatientes, a los veteranos que dejaron su vida en el marco de la reivindicación de la causa Malvinas.

En el museo están los originales del informe Rattenbach, ver informe ingresando aquí. Recordamos que Rattenbach fue en aquel momento el militar designado por la junta militar para que haga un informe sobre la guerra, creyendo que iba a ser benigno con ellos y fue lapidario. Hay una parte del informe es muy taxativo en condenar a la dictadura donde dice que el mayor  aporte que se le pudo haber hecho al colonialismo ingles es haber desembarcado en Malvinas el 2 de abril.

Nos hizo retroceder, todo lo que se había avanzado con Perón y previo a Perón. Había escuelas, hospitales, fue YPF, Aerolíneas Argentinas. La única pista de aviación que había en Malvinas la construyo la fuerza aérea argentina. Para que la gente en las islas pudiera ir y venir al continente cuantas veces quiera y cuantas veces sea necesario, por estudios por médicos, y todo eso se perdió. ¿Quién logró ese quiebre?, la dictadura con su decisión.

Es cierto que el 2 de abril va a seguir siendo significativo por la sangre derramada, fue una tragedia. Por eso nosotros cuando hablamos de resurrección es una forma de rescatar la causa Malvinas desde la democracia, desde la paz. La razón nos asiste a los argentinos, tenemos que seguir buscando que el Reino Unido cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas que nos obligan a ambos, a ellos y a nosotros, a sentarnos en una mesa a discutir las condiciones de establecer la soberanía que corresponde a uno de los dos países, es decir a la Argentina.

Esa mirada es la del museo. Parece una nueva mirada pero en realidad es la mirada historia de la causa Malvinas. Sabían que cuando se crean las Naciones Unidas inmediatamente después de la segunda guerra mundial la instrucción que le da el presidente Juan Domingo Perón a su canciller fue ´usted vaya y asiente en la primera reunión que tenga que la primera reivindicación que tiene Argentina en orden de su política exterior y de su política nacional es la defensa de la soberanía de Malvinas´.

Por eso me parece que cuando vuelva un gobierno nacional vamos a tener que volver a retomar esa mirada, integradora, democrática, pacífica, de un reclamo no bélico de Malvinas.

El viernes 6 de abril no te pierdas la segunda y última parte en donde Jorge Giles  nos cuenta sobre su experiencia en prisión. Sobrevivió a 8 años como prisionero político (1976 a 1983). Una historia de lucha y dignidad.

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Pablo Campos

Pablo Campos

Colaboradora

(1977, Buenos Aires) Poeta. Publico La sangre en el ojo, Ediciones Lamás Médula (2014). Participo en las antología recopilada por Hayde Breslav, Taller la mente humeante (1998); la antología digital El grito de mujer Buenos Aires 2016, editado por Biblioteca de las grandes naciones (2016); Poemas de la resistencia, por Clara Beter Ediciones y con el apoyo del Ministerio de Cultura (2016). Desde 2016 es secretario de redacción de Lamás Médula Periódico Cultural.

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